Por medio de las directivas 11 y 12, el ministerio dio luz verde para el retorno a clases. Son 9.613 colegios públicos y 4.558 privados

Ana María Sánchez - amsanchez@larepublica.com.co

Desde antes que iniciara la cuarentena preventiva obligatoria decretada por el Gobierno Nacional, el sector educativo se vio obligado a confinar a todos sus miembros, desde los más pequeños hasta los más grandes, pues una de las premisas es que los niños podrían ser de los transmisores más grandes.

Si embargo, la reactivación sectorial que ha tenido la economía, también pide que este sector se incluya, por ende, el Gobierno expidió las Directivas 11 y 12, por las cuales se anunció que, a partir del 1 de agosto se podrán volver a iniciar las clases presenciales. Esto, según el Icfes, supone entonces que, más de 14.000 colegios, entre públicos y privados podrían retornar a las aulas. En concreto, serían 9.613 instituciones públicas y 4.558 privadas que podrían dar inicio a las actividades bajo un esquema de alternancia en el que se asista y haya apoyo virtual.

“Hacemos la invitación para que, en cada espacio y contexto local y regional, se fortalezca el trabajo intersectorial con las autoridades para preparar las condiciones de retorno a las aulas bajo condiciones de bienestar, acorde con las exigencias de la emergencia sanitaria”, afirmó la ministra de Educación, María Victoria Ángulo.

En varios países del mundo como Corea del Sur, Vietnam, Austria, entre otros, ya se ha comenzado con el piloto del regreso a clases, en el que prima la salud de los niños y adolescentes, por lo que han implementado estrategias como diferentes horarios, escritorios distanciados, redistribución de clases con menos alumnos, horas de comida dentro de las aulas, y más elementos de protección a la mano para niños, adolescentes y personal educativo.

LOS CONTRASTES

  • Carlos Roberto PeñaDirector de investigaciones de Sapiens Research

    “El aprendizaje, en cualquier modalidad, presencial o a distancia, puede convertirse en viento en contra o a favor; esto depende de cada estudiante”.

En tanto que, para el caso de Colombia, la directora de la Organización Panamericana de la Salud, Gina Tambini, entregó una serie de recomendaciones, en una entrevista con La FM, entre las que prima el distanciamiento físico, lo que podría lograrse marcando una ‘X’ en el sitio donde debe estar el estudiante. También dijo que se debería tomar la temperatura antes de ingresar al colegio.

No obstante, aunque para muchos ya sea una realidad que desde agosto empiecen las clases presenciales, con alternancia, expertos señalan que los colegios deberán seguir dando la oportunidad de tener clases virtuales, pues esto debe ser una decisión de los padres.

“El retorno debe hacerse según un acuerdo de condiciones que den un parte de máxima seguridad para todos: estudiantes, docentes y administrativos. Si esto no se aplica, se corren altos riesgos. Y si aun así se aplica todo lo supuestamente necesario y hay padres que no están de acuerdo, los colegios están en la obligación moral y ética de mantener ambas modalidades”, explicó Carlos Roberto Peña, director de investigaciones de Sapiens Research.

Dicho esto, el Ministerio de Educación, informó que se emitirá un lineamiento referente para la transición progresiva del servicio educativo a la modalidad presencial.

Aporte a la economía
Aunque el retorno a clases no supone, bajo muchos escenarios, que se entregue algún producto o servicio como lo hace el resto de las actividades económicas, lo cierto es que este sector tiene un aporte importante en la economía. Según el docente de economía de la Universidad de la Sabana, Carlos Garzón, “el promedio de los últimos 15 años del gasto en educación de los hogares como porcentaje del PIB es cercano a 4,7% y este valor, para el primer trimestre de 2020, fue 4,1%”. Dicho esto, la reactivación del sector supone la dinamización del consumo de los hogares, factor importante para acelerar la producción, que genera en últimas crecimiento económico.

Además, para el analista la demora en la reapertura del sector genera pérdidas de empleos por las actividades económicas asociadas que dependen exclusivamente del sector. “En el largo plazo la pérdida en capital humano es muy costosa de recuperar. Es así que las instituciones deben buscar formas de inversión que permitan garantizar buenas prácticas de salubridad”, dijo Garzón.