jueves, 31 de octubre de 2013
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Camilo Giraldo Gallo - cgiraldo@larepublica.com.co

Aunque hoy la atención del país está concentrada en el disparado crecimiento de la clase media, los sectores con los ingresos más bajos también son parte de la base que sostiene la economía de consumo.

Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, los grupos de la canasta familiar que más participación tienen dentro de los gastos de los colombianos con salario básico son vivienda, alimentos y educación.

Así mismo, algunos analistas resaltan que en el mercado de las personas con ingresos bajos las empresas han encontrado estrategias exitosas para el crecimiento de sus ventas, pues por contar con mayor población se pueden tener resultados con alto volumen y menos margen de ganancia. Las oportunidades además siguen estando en los productos de primera necesidad, pues es este grupo al que más se destinan los gastos.

Para saber en qué se gastan sus ingresos las personas que reciben el salario mínimo, se tomaron los hábitos de consumo de las personas de estratos uno y dos, pues es en estos donde está la mayor parte de la población que recibe este ingreso. Según una encuesta realizada por Yanhaas, 64% de las personas de estrato uno recibe entre $0 y $600.000, mientras que en estrato dos 58% vive con este ingreso. Sin embargo, la encuestadora hace la salvedad de que el índice de personas con ‘no sabe/no responde’ es alto, con 18% para el uno y 15% para el dos.

Según el estudio ‘Mood of the country’ de la misma firma, realizado en julio de 2013, las actividades que realizan con más frecuencia estos estratos son las de primera necesidad como usar el transporte público y mercar, mientras que salir de rumba o ir a cine tiene bajos niveles. Además en caso de recibir dinero extra la mayoría de ellos prefiere pagar deudas con terceros y ahorrar en el banco, antes que salir de vacaciones, comprar ropa o comprar carro.

“Sobre el supuesto de que el salario fuera exactamente el mismo, hay varias cosas que podrían cambiar la composición de la destinación. Una es que se cambie la necesidad de gastos en busca de un mejor nivel de ingresos, por ejemplo con un mayor monto a educación. Otro factor es que depende del cambio en la estructura familiar y de cuántas personas se beneficien del salario. Tercero puede ser el acceso que empiecen a tener las personas a medios de comunicación, pues eso cambia la manera de pensar, y finalmente puede influir la ubicación de la vivienda de la persona respecto a su sitio de trabajo”, dijo José Manuel Restrepo, rector del Colegio de Estudios Superiores de Administración (Cesa).

Según el informe ‘Participación de los grupos en la canasta familiar’ de noviembre de 2012 del Dane, en la distribución del salario mínimo que hacen las personas 38,77% es gastado en vivienda, seguido por el rubro de alimentación con 29,36% y en tercer lugar educación con 11,91% del ingreso. De hecho la vivienda para estratos uno y dos es central en el estudio de Yanhaas, pues de todos es en los que más intención de compra tiene. Para el estrato más bajo, 75,7% de las personas aseguraron que sí es un buen momento para comprar casa, mientras que los del dos que respondieron positivamente fueron 77,9%.

“La preferencia de los estratos bajos por la vivienda no es nuevo. Dentro de los principales símbolos de éxito y realización para esta población está dicha opción, pues es un gran detonante de la calidad de vida y los estratos más altos ya tienen esta necesidad satisfecha”, afirmó Helga Mora, directora comercial y de conocimiento del consumidor de Yanhaas.

Por el lado de las empresas, otro de los retos es lograr conquistar estos sectores, lo cual se logra a través de procesos logísticos bien montados para garantizar la permanencia del negocio a pesar de la baja rentabilidad que puede tener. Como lo afirma Restrepo, países de la región como Brasil y México tienen casos exitosos de empresas que penetran este mercado.

“Tienen que estar empresas que fabriquen productos de primera necesidad. La apuesta en este sector es que si bien el precio no es muy alto se gana por vía cantidad. El reto es la logística porque hay que llegarle a los nichos de clientes que no están en el corazón económico y por eso no todas las empresas lo pueden hacer”, aseguró Marcel Hoffstetter, director de Finanzas de la Universidad de La Salle.

Compra de carro y electrodomésticos no son urgentes
El estudio ‘Mood of the country’ de la firma Yanhaas para julio de 2013 muestra que el ánimo de las personas de estratos uno y dos para la compra de electrodomésticos y vehículos es la más baja entre los colombianos. Por el lado de los vehículos, solo 24,8% de las personas de estrato dos dicen que es un buen momento para comprar, mientras que en el estrato uno es de 30,3%. El carro sigue teniendo un bajo interés entre las poblaciones que reciben salario mínimo. Por el lado de los electrodomésticos, aunque no son tan bajos los niveles siguen con pobre desempeño en la intención de compra. En la población del nivel socioeconómico más bajo solo 35,4% dice que sí es momento de comprarlos, mientras que en dos el sí es 37,1%.

Las opiniones

José Manuel Restrepo
Rector del Cesa

“Sobre el supuesto de que el salario fuera el mismo, hay varias cosas que podrían cambiar la composición de la destinación. Una es que se cambie la necesidad de gastos”.

Marcel Hoffstetter
Director de Finanzas de la Universidad de la Salle

“La apuesta es que si bien el precio no es muy alto se gana por vía cantidad. El reto es la logística porque hay que llegarle a los nichos de clientes fuera del corazón económico”.

Helga Mora
Directora, conocimiento del consumidor, Yanhaas

“La preferencia por la vivienda no es nueva. Dentro de los principales símbolos de éxito y realización está dicha opción, pues es un gran detonante de la calidad de vida”.