Señalan que la parte más fuerte de la caída de la actividad productiva, propiciada por la emergencia sanitaria, ya habría quedado atrás

Adriana Carolina Leal Acosta

De acuerdo con el equipo de investigaciones económicas de Bancolombia,  la parte más fuerte de la caída de la actividad productiva, propiciada por la emergencia sanitaria, quedó atrás.

Destacan que, después de que el Dane reportara a través del Índice de Seguimiento a la Economía (ISE), que en abril la actividad se contrajo 20,1% anual, el índice NowCast Bancolombia reveló que la tasa de descenso se moderó a 13,1% en mayo y a 11,3% en junio.

Así, de acuerdo con los indicadores del centro de pensamiento, el decrecimiento económico en el primer semestre de 2020 rondaría 6,9%. "Esta cifra es consecuente con nuestro pronóstico de variación del PIB para todo el año, de entre -5% y -6%", señalaron en un documento.

Además, manifestaron que durante el segundo trimestre de 2020 la actividad productiva en Colombia presentó una variación anual en el rango de entre -13,6% y -16,3%, con una estimación central de -14,8%.

"Estas cifras confirman la magnitud del choque que ha enfrentado la economía a raíz del covid-19, las medidas de aislamiento preventivo y la caída de los precios del petróleo. También revelan la alta incertidumbre a la que está sometida la medición de la actividad económica en medio de las inusuales condiciones de los últimos meses", agregaron.

Y, aunque admiten que en el segundo trimestre del años se presentó la
mayor contracción económica de la historia moderna, señalan que la caída efectiva es menos pronunciada que la contemplada en las proyecciones que había hecho anteriormente, de -18,6%.

Impacto del aislamiento

Al cumplirse 100 días de aislamiento obligatorio, los indicadores de Bancolombia, que tienen periodicidad diaria "confirman que en este lapso el retroceso de la actividad productiva ha atravesado dos fases", afirmaron.

Argumentaron que, durante las primeras semanas de la cuarentena se experimentó una caída persistente, la cual llegó a su punto más álgido en la tercera semana de abril, cuando la reducción anual superó el 25%.

Sin embargo, a partir de ese momento habría empezado una segunda etapa, en la que el ritmo de contracción se ha ido corrigiendo debido a la reactivación gradual de diversos sectores productivos clave como la construcción y la industria. "Esta tendencia ganó tracción en la segunda quincena de junio", enfatizaron en el informe.

Y concluyeron que, si se extrapolara linealmente la tendencia observada desde mayo, para finales de agosto la variación en la actividad podría abandonar el terreno negativo.