El emisor espera que la inflación supere 3%, pero que vuelva a bajar para 2020

Heidy Monterrosa - hmonterrosa@larepublica.com.co

El Banco de la República resaltó en su informe sobre inflación correspondiente a junio, el cual fue presentado a la Junta Directiva de la entidad el pasado 26 de julio, que sigue esperando un crecimiento mayor a 2,6%, que fue el registrado en 2018, pero menor al previsto en el informe de marzo, que era de 3,5%.

El Emisor espera que en 2020 la economía continúe ganando dinamismo, pues para ese año, al igual que en 2019, la economía seguirá beneficiándose de unas condiciones financieras internas como el impacto positivo de la Ley de Financiamiento, la continuación de proyectos de obras públicas y la reactivación de la construcción de vivienda.

La estimación del crecimiento económico se revisó a la baja debido a los efectos negativos de una mayor incertidumbre global sobre las decisiones de inversión. Además, se espera una desaceleración del consumo público debido al recorte contemplado en el anteproyecto del Presupuesto General de la Nación, y a los cambios de administración en los gobiernos locales y regionales, que es común en el primer año de gobierno.

En lo que respecta a inflación, el Emisor espera que el total del Índice de Precios al Consumidor aumente en los próximos meses de manera transitoria debido a los choques de oferta, que comenzarán a revertirse a finales del año. En el segundo trimestre, la inflación anual al consumidor superó la meta de 3,0%, mayor a la prevista en el informe anterior.

En el tercer trimestre, a estos choques se sumarían las presiones en los precios de los alimentos debido el cierre de la vía que comunica a Bogotá con Villavicencio.

El pronóstico central para la inflación de 2020 es que convergerá gradualmente hacia la meta. El ejercicio de pronóstico que realizó el Emisor muestra que la inflación sin alimentos ni regulados aumentará en los próximos meses, pero se mantendrá por debajo de la meta en el horizonte de pronóstico.

Por último, en el informe se concluye que las cifras más recientes de empleo muestran un mercado laboral que continúa débil, tal como se había previsto en informes pasados.