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Teresita Celis - tcelils@larepublica.com.co

Son pequeños hoteles, muy cómodos y confortables. La gastronomía es gourmet y cuidan cada detalle en servicio y en arquitectura, que generalmente obedece a alguna tendencia o a la tradición de la cultura paisa.

Están fuera del bullicio de la ciudad, pero cerca de ella, y uno de sus principales ‘ganchos’ comerciales es ofrecerle a su cliente paz y tranquilidad entre el sonido de pájaros y el ruido propio de la naturaleza. Sin embargo, como la comodidad y el confort son puntos obligatorios en la oferta, no escapan a valores agregados que tienen los grandes hoteles urbanos, entre ellos los spa y las zonas húmedas.

Estos son las fincas boutique categorizadas entre la oferta de los alojamientos rurales dirigidos a un segmento de alto consumo y poder adquisitivo que vienen atrayendo de manera interesante a los extranjeros.

En el Eje Cafetero, que fue pionero en el país en ofertar las fincas como alojamientos turísticos, existe una oferta en gama alta y media en este tipo de pequeños hoteles, que llega hoy a unos 40 con cerca de 500 camas. Las tarifas se mueven desde los $250.000 por noche, incluyendo el desayuno (dentro del paquete algunos ofrecen cena, recorridos por parques y valores agregados) hasta $500.000 en promedio.

Pereira ha desarrollado el segmento de hoteles rurales boutique y en esta gama exclusiva hay unos cuatro o cinco dirigidos a un consumo de alto ingreso. “Ofrecemos un entorno ecológico y pacífico. La construcción de la casa es tipo mexicana y la comida es de alta culinaria, gourmet, típica y de otras especialidades”, dijo la administradora del hotel boutique Sazagua, María Amelia Ocampo.

Esta gama busca entregar descanso y bienestar y dentro de los paquetes ofrecen servicios de spa y masajes. En esta categoría hay otros establecimientos en gama media alta, como la Hacienda San José, El Bosque del Samán, Hacienda Malabar y Alto de las Aves con tarifas desde $100.000 en adelante y ofrecen, entre otros, recorridos por el proceso del café y deportes extremos. “Las fincas boutique manejan estándares muy altos en servicio individual, tienen una gama variada en habitaciones y acomodaciones y la gastronomía es muy especializada.

Ofrecen cultura cafetera, en su mayoría, y en Risaralda podemos hablar de unos 12 o 14 establecimientos. Hay otras fincas que sin ser boutique tiene alojamientos con altos estándares de calidad y aquí la oferta es más amplia. ”, dijo el gerente de Turiscafé, Javier Mejía.

En Quindío el empresario hotelero, Héctor Londoño, señala que si bien este departamento no tiene una oferta como tal en lo que llaman hospedajes boutique, sí existe una de alta gama y estándares de calidad, que pueden ser unos 30 establecimientos que conservan y respetan la ruralidad.

Se espera lleno total pero aún hay oferta disponible
Si bien los hoteleros contemplan que en esta temporada alta vacacional, entre el 24 de diciembre y el 20 de enero, la ocupación en los alojamientos rurales puede llegar al 100%, todavía hay espacio para reservas en el Eje Cafetero en hospedajes con altos estándares de calidad. El empresario hotelero, Héctor Londoño, señaló que en 1994 en Quindío, eran 12 fincas con registro nacional de turismo, hoy la cifra supera las 600.

Martha Inés Ochoa
Alojamiento rural Villa Martha en Pereira

“La proporción de huéspedes extranjeros para nuestro hospedaje incrementó este año. Antes eran 80% visitantes de otros países y 20% nacionales y ahora es de 90% extranjeros”

Héctor Londoño
Empresario hotelero Quindío

“En el Quindío existe una oferta con estándares altos de calidad en hospedajes y siempre respetando la ruralidad y lo que ello implica. En este segmento hay unos 30 alojamientos”