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CONSUMO Cambio en el consumo en ciudades intermedias
viernes, 14 de noviembre de 2014
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Andrés Mayorga

El crecimiento y el desarrollo dejó de ser un privilegio de las grandes urbes, de las capitales de departamento y de Bogotá. Cada vez es más frecuente ver cómo empresarios, industriales, constructores y comerciantes, han fijado sus expectativas de crecimiento en lo que comúnmente conocemos como “ciudades intermedias”.

Esto ha ocasionado que los cambios, cada vez más notorios, se vean de manera acelerada en ciudades con menos de 200.000 habitantes que antes carecían de la mirada estatal y privada. Cada vez más estas ciudades empezaron a volverse “parte del mundo”, a exigir su presencia en el ámbito departamental, nacional y mundial, la llegada de la tecnología hizo posible que trascendieran las fronteras y vieran la oportunidad de ser más globalizadas, sin perder su arraigo cultural, pero con la opción de acceder a lo que antes era privilegio de las capitales.

Esto hizo que los cambios culturales, sociológicos y de comportamientos empezaran a migrar para ser cada vez más cercanos, a sentirse parte del mundo. La llegada del comercio organizado a las ciudades intermedias ha influido en una nueva forma de ver y consumir. Aquellas marcas antes lejanas para estas personas, ahora están a la mano, se acabaron los grandes recorridos hasta la ciudad capital más cercana a disfrutar de un buen restaurante, comprar un carro o poder acceder a marcas de ropa que antes eran impensables.

Las primeras en colonizar este espacio fueron las grandes superficies, quienes le enseñaron a los pobladores que su mundo iba más allá de comprar en la plaza de mercado, de emplear el efectivo para adquirir bienes y servicios, para empezar a usar el dinero plástico, para cambiar y adaptarse a lo que el mundo les exigía a pasos acelerados. Poco a poco la llegada de centros comerciales de gran formato a este tipo de poblaciones influyó de tal manera, que aunque el encuentro en el parque principal seguía siendo importante, ya no es el plan más importante. Ahora hay más opciones para escoger, marcas para vestir, opciones diferentes de entretenimiento y de pasar el tiempo libre en familia.

En nuestro país hay muchos ejemplos de este nuevo fenómeno. Ciudades como Girardot es el mejor ejemplo de cómo una ciudad que era reconocida como el sitio vacacional por excelencia de los bogotanos, se ha convertido hoy no sólo en un lugar turístico, sino de gran desarrollo empresarial, industrial y urbanístico, donde pululan las construcciones de grandes condominios, centros de convenciones, cadenas hoteleras de renombre y como en este caso la apuesta de grandes constructores que como Pedro Gómez llevan a esta región un ambicioso proyecto con una marca de tradición e importancia como Unicentro, que será el primer centro comercial de gran formato en la ciudad.

El mundo llegó a las ciudades intermedias para quedarse, compartir con el mercado tradicional y mostrarle a sus habitantes una nueva forma de vida, donde marcas tan importantes y tradicionales como Arturo Calle, Armi, Pronto y Pepe Ganga, entre muchas otras, ven en estas ciudades una oportunidad para abrir nuevos mercados que nunca habían sido explotados, tal vez por falta de conocimiento y de unas serias investigaciones de mercados, que aquí también desean y anhelan saber de tendencias, descubrir las nuevas colecciones, acceder a tecnología de punta y hacer parte de este mundo que hasta hoy había sido ajeno, lejano.

Pero no solo el mercado local es ahora consciente de este cambio. Los inversionistas extranjeros y su deseo de hacer parte del mercado colombiano también se han dado cuenta de este cambio cultural y desde ya se preparan para acceder a estos espacios y traer esa sofisticación asequible a todos los rincones de nuestro país.

Hoy ya no es extraño ver en muchos de los otrora mal llamados pueblerinos ropa de marca, autos extranjeros, lo último en tecnología y conectados todo el día a su smartphone, porque hoy en día, el consumo llegó a las ciudades intermedias para quedarse por siempre.