Opinión

La reforma arancelaria (II)

Analizamos en la columna anterior las barreras no arancelarias; uno de los tres elementos centrales que componen la reforma arancelaria, que fue incluida por Fenalco entre las recomendaciones para lograr una reactivación económica, en su recién clausurado congreso. Ahora, nos centraremos en la propuesta de adoptar un arancel plano y protecciones negativas.

Arancel plano: dentro de los diferentes tipos de arancel se encuentra el arancel plano con el que se pretende establecer un nivel de protección efectiva y uniforme para todos los bienes importados.

Para que el arancel plano de los resultados esperados como política comercial, la dispersión de la estructura arancelaria debe tender a cero.

El objeto de la reforma arancelaria es que se mantenga el nivel promedio de 6,4% al arancel colombiano y se eliminen las grandes dispersiones existentes.

A manera de ejemplo en el sector agrícola hay productos con aranceles superiores a 70%, como es el caso del arroz y otros por debajo de 20% como las frutas.

Toda vez que el arancel es una herramienta de política comercial, es diferenciada en la propuesta de reforma, dependiendo del sector. Así por ejemplo se considera una tarifa máxima de 30% en sector agro y 15% para el industrial.

Protecciones negativas. Este tipo de protección se presenta cuando los aranceles de los insumos para crear un determinado producto, son más costosos que ese mismo bien terminado, por ejemplo, en el campo de las confecciones estuvieran altamente gravados la tela y los demás accesorios, en tanto que la chaqueta no tuviera arancel, incidiendo para que sea más rentable importar el producto final.

Siempre que se proponen y llevan a cabo reformas, hay sectores perjudicados y otros beneficiados. Sin embargo, en términos generales, nos parece son más los puntos a favor que en contra, de una eventual reforma arancelaria en los términos que se presenta. En este sentido mencionamos a continuación, los aspectos más positivos de la reforma.

Con los tres instrumentos señalados, los resultados que se pretenden obtener pasan por estimular un aumento del comercio exterior, pues al disminuir los aranceles se esperaría una mayor cantidad de importaciones y en la medida que fueran de materia prima, impactaría en mejores y mayores productos para exportar.

Disminuir del contrabando en la medida, en que, al menos por temas relacionados con altos aranceles, si se adopta un arancel plano, se desestimula el ingreso de mercancías ilegales al salir más económico y menos riesgoso importar la mercancía legalmente.

Puede generarse un impacto positivo en la competitividad en la medida que las importaciones no sean solo de bienes finales sino de materias primas, insumos y bienes de capital, al eliminar las protecciones negativas, pues conlleva la creación de nuevos y mejores productos y de empleo.

Se puede lograr una la mejor administración en la gestión aduanera a cargo de la Dian, pues la dispersión de tarifas hace más complejo de esta índole.

Un tema, no menos importante, el cual conlleva a este tipo de reforma está en particular en algunos productos del sector agropecuario; consiste en que al estar fuertemente protegidos por altas tarifas arancelarias, no se presentan importaciones y por ende, los productores nacionales aprovechan esta situación para fijar precios por encima del mercado, resultando perjudicado el consumidor final.