Opinión

Vocación de poder

A partir de esta semana empieza la más compleja contienda electoral que el país recuerde, por un lado está el oficialismo con el apoyo del Partido Liberal, la Unión Patriótica, el Polo Democrático, el Partido de la U, y Cambio Radical; muchos apostaron 10 a 1 a que el Partido Conservador Colombiano se mantendría en la unidad nacional, entendido esto como la posibilidad que la colectividad de Caro y Ospina se abstuviera de presentar una opción al electorado, como resultado de ello lo obvio seria el apoyo irrefutable al candidato – presidente, situación que para desgracia de la fundación “Buen Gobierno” no resulto. 

En gobiernos anteriores se trabajó en el legislativo con el firme propósito de eliminar muchas colectividades políticas de “garaje”, estas entendidas como microempresas políticas que solo les interesaba percibir recursos públicos, y mantener su personería jurídica para capturar financiación sin darle un nutrido aporte a la democracia, en el ordenamiento jurídico llegaron a existir cerca de 80 partidos y movimientos políticos, también en una legislatura fácilmente podrían pasar cerca de 800 congresistas esto por cuenta del famoso “suplente” que llegaba muchas veces con agendas disímiles a la del titular de la curul.

A raíz de esa situación se motivó debidamente en el Congreso la posibilidad de hacer para entonces una “reforma política”, acto que se perfecciono bajo el acto legislativo 01- del 2003, esta reforma de alguna manera menguo el superávit de personas jurídicas en el mundo de la política, como también eliminó la multiplicidad de listas, y las suplencias de las mismas; se estableció entonces el método de listas únicas y la posibilidad de que estas se reorganicen por mayoría de votos al interior del partido, esto se le denomino aquí voto preferente; así las cosas se “instituyó” de algún modo que la política se hace con partidos políticos, y que estos deberían ser preferiblemente fuertes.

Teniendo en cuenta ello, se estableció también que los partidos que quisieran gozar de personería jurídica tendrían que tener, llegar y/o mantener un mínimo de votos requerido, para estas elecciones será de 3% del número de votos válidos, a esta figura jurídica se le denomino “umbral de partidos”, gracias a esta figura se logró pasar de una democracia cercana a los 80 partidos y movimientos políticos, a un número mucho más moderado y razonable de 12 actualmente, situación que se compadece con el gasto fiscal y con la posibilidad de mayor veeduría y control ciudadano a quienes están en las organizaciones políticas, llámense partidos o movimientos.

De 2003 a la fecha se han realizado cerca de 4 “reformas políticas” que a los sumo se han quedado cortas en las necesidades que requiere nuestro sistema democrático, esto en el sentido de reglamentar con mayor rigor mecanismos de democracia interna y la necesidad de mantener en el tiempo su vocación de poder, y porque no el mismo régimen político, dado que una organización política desde su génesis va en busca de ello, sustentado en tesis, ideas y valores que se pretenden sintonizar con la sociedad, podría afirmar hoy que de las organizaciones políticas vigentes tal vez la más organizada a su interior es el partido conservador, que de manera “sabia” confecciono unos estatutos sólidos y garantistas.

Uno de los mecanismos de democracia interna en esta colectividad es la convención nacional, esta entendida como la máxima autoridad para toma de decisiones como la designación de candidato a la presidencia de la república, está conformada por ex dignatarios del partido en cualquier tiempo en posiciones de gobierno, legislativo, órganos de dirección interna y dirigencia regional, este mecanismo en la mayoría de casos es del más alto nivel de transparencia; y es por ello que hay que reconocerle a los “azules” su coherencia y papel en la política nacional al designar a Marta Lucía Ramírez su candidata presidencial, luego de 36 años de servicio a la patria el partido conservador recupera su vocación de poder en esta buena mujer, pues los partidos políticos se hicieron para eso, para buscar el poder.