Opinión

Sexo, drogas y…

No sabemos hasta ahora a qué estudios atendió la decisión de la administración para tomar una medida que hasta ahora solo registra mayores accidentes de tránsito, y aumento de riñas callejeras; tanto es el problema que refleja la medida en la convivencia ciudadana, que la misma policía nacional decidió dotar a sus unidades de las famosas pistolas “taser” las cuales neutralizan por descargas eléctricas cualquier tipo de desorden o manifestación violenta, las mismas que también han dejado a muchas víctimas en el cementerio. Lo que hace poco que Petro podría hacer con las manos lo borra definitivamente con los brazos.

Muchas han sido las voces que solicitamos a Petro que reflexione sobre la rumba hasta las 5 de la mañana, pues esta medida en nada contribuye a bajar las manifestaciones de violencia e inseguridad que vive la capital del país, lo único que puede ayudar a bajar esta medida es a la edad promedio de consumo de alcohol, no está lejos el día que se empiecen a denunciar las ya famosas “chiquitecas” hasta las 5 de la mañana y con todo tipo de oferta en el mercado de la rumba. Parece que a Petro y a su círculo se les olvido un mensaje fundamental, que desde luego motivo en administraciones anteriores el postulado máximo: “la vida es sagrada”.

Pareciere como si la administración que se jacta o autoproclama “Bogotá Humana”, desatendiera no solo los principios rectores de la función pública que es menester recordar tan solo uno, el interés general prima sobre el particular, si bien es cierto que tan solo un fin de semana deja miles de millones de utilidad para el empresariado de los sectores de la rumba y restaurantes, no está de más indicar que la medida que es regresiva pone en alto riesgo a todo el colectivo que ya estaba en sintonía de una rumba sana hasta las 3 am, si bajo esta limitante se hacía cuanta trampa existía por algunos como será ahora que es hasta la 5 am, mejor ni pensarlo. 

Como van las cosas pronto sectores exclusivos residencial de la capital van a resultar atiborrados de los auto denominados “clubes nocturnos”, los cuales se camuflan bajo este apelativo para tener “diversión” sin límites, esto incluye “sexo, drogas y rock and roll”, y no está llamado a menos recordar por ejemplo como inicio la conocida zona Gourmet, la cual saco corriendo del sector a cientos de residentes por cuenta de la congestión y el ruido, eso sin sumar los cientos de dipsómanos que hacen de las suyas con unos tragos de mas, pues bien esta zona tuvo por “pionero” un reconocido bar y ahí fue el debacle, ello sin desconocer los excelentes lugares con que cuenta el exclusivo sector, el dilema en la medida de Petro es la falta de vigilancia y control para que zonas “decentes” no terminen como zonas de alto impacto, o lo popularmente conocido zonas de tolerancia, pues la puerta esta abierta.

Hoy Bogotá solo cuenta con una zona de alto impacto, lamentablemente esta razón hace que dicho sector ubicado en el corazón de Bogotá comprendido entre las calles 19 y 24 entre carreras 14 y 19, sea un sector desprovisto de legalidad, sin futuro y con un deterioro no solo social, moral sino también en el ornato y mobiliario urbano, eso pasa en el corazón de Bogotá, cuando el centro de las principales capitales del mundo es atractivo por donde se quiera ver, lleno de cultura, historia y sobre todo legalidad, creo que sería prudente que la administración examinara otras teorías.  

Por ejemplo la teoría del ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani quien recupero zonas pérdidas desde el ornato y el mobiliario urbano; la decisión de rumba hasta las 5 am desde luego atiende al llamado del empresariado de la rumba, pero la administración debe empezar por priorizar decisiones, ser coherente así le cueste  demasiado, y evitar abrir la posibilidad a la creación de nuevas zonas de alto impacto en la capital, pues lo único que trae esta medida al interés general es más inseguridad y caos; si no se recula en esta decisión la administración se expone a que algún intrépido por vía judicial deje sin efectos el decreto que pasa de “Bogotá -humana” a Bogotá Sodoma.