Opinión

Alto a persecución y barbarie contra la Marcha Patriótica

El 4 de enero del año que comienza fue detenido en la ciudad de Cúcuta al compañero Francisco Tolosa, académico universitario y dirigente de la Marcha Patriótica, acusado del delito de Rebelión Agravada. Con la misma acusación, el 25 de agosto del año anterior fue detenido el dirigente de la CUT, Fensuagro y la Marcha Patriótica, Huber Ballesteros y, de acuerdo con denuncias de la Marcha Patriótica, alrededor de 200 de sus integrantes han sido judicializados, lo que demuestra que no se trata de casos aislados sino de una campaña sistemática de persecución.

A estos hechos se suman numerosas amenazas de las bandas paramilitares contra dirigentes e integrantes de la Marcha Patriótica y de otras organizaciones populares y de izquierda en diversos lugares del país, la desaparición de 3 militantes y el asesinato de 29 de ellos en menos de dos años de vida de la Marcha, todo lo cual configura un cuadro de barbarie que revive el genocidio contra la Unión Patriótica. Es de anotar que 12 de los asesinados fueron víctimas de acciones de la Fuerza Pública y que 5 cayeron a manos del Esmad en el paro campesino del Catatumbo.

Hay, pues, una diferencia abismal entre las palabras del gobierno, que afirma que les otorga garantías a todos los sectores políticos por igual, y la realidad.

Los frecuentes señalamientos del Ministro de Defensa y de algunos mandos militares sobre supuestos nexos entre la Marcha Patriótica y las Farc, son pruebas de ello.

Desde hace varios meses le advertimos al gobierno sobre el riesgo de que el avance en las conversaciones de la paz provocara el recrudecimiento de los sabotajes de la extrema derecha contra el proceso y solicitamos adoptar medidas para conjurar cualquier atentado y proteger la vida e integridad de los amenazados, pero, por lo visto, poco o nada se ha hecho al respecto, con el agravante de que ahora se ha desatado, por la vía judicial, una cacería de brujas contra la Marcha Patriótica.

Ante esta situación, rechazamos enfáticamente las detenciones de dirigentes y militantes de la Marcha Patriótica, les expresamos a las víctimas de tales hechos nuestra más firme solidaridad y nuevamente le exigimos al gobierno garantías reales para que las fuerzas de izquierda podamos participar en la campaña electoral en condiciones de igualdad con los demás sectores políticos.

Llamamos al movimiento popular y a todos los demócratas de nuestro país a movilizarse en defensa de la paz y en demanda de unas elecciones democráticas y transparentes que les den legitimidad a los elegidos.