Opinión

Acceso a obras públicas para personas discapacitadas visualmente

Desde el 2004 se buscaba un cambio trascendental para el tema de Derechos de Autor y el acceso a material cultural para las personas discapacitadas, en especial aquellas con problemas visuales. Fue entonces cuando el Comité Permanente de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi) de Derechos de Autor y Derechos Conexos propuso exenciones para llevar a cabo esta importante iniciativa.

En el marco de la aprobación de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Discapacitados en el año 2006, los países miembros se comprometen a adoptar leyes para la protección de los Derechos de Propiedad Intelectual siempre y cuando estas no generen por ningún motivo barreras o discriminaciones, para que personas con discapacidades tengan la oportunidad de  acceder a materiales culturales y académicos.
 
Lo anterior impulsó la Conferencia Diplomática celebrada en Marrakech, (Marruecos) entre el 17 y 28 de Junio de 2013, donde más de 600 negociadores provenientes de los 186 Estados miembros de la Ompi, incluyendo Colombia, aprobaron unánimemente el Tratado de Marrakech, cuyo fin es el Acceso a obras públicas para las personas ciegas con discapacidad visual o con otras dificultades para acceder al texto impreso.  
 
Las razones son contundentes. Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo existen más de 314 millones de personas que sufren una enfermedad o discapacidad visual, de los cuales casi el 90% de esos hombres, mujeres y niños viven en países en vía de desarrollo.  Sin contar además con la pobre legislación que tienen ciertas Naciones, las cuales no facilitan el acceso a textos especiales como las versiones de las obras en braille, en audio digital o con grandes caracteres. 
 
Otro de los motivos que impulsaron la aprobación del  Tratado de Marrakech ha sido el análisis realizado al intercambio transfronterizo de los textos en los formatos especiales mencionados, siendo una actividad extremadamente costosa, la cual implicaba que organizaciones pertenecientes a diferentes países no contaran con la oportunidad de negociar estos recursos debido a su situación económica y a las prioridades de sus Gobiernos. 
 
Resulta ser un Tratado equilibrado y justo, en donde “todos resultamos ganadores”, como lo aseguró el Ministro de Comunicaciones y Portavoz del Gobierno Marroquí, Mustapha Khalfi. Del mismo modo el Sr. Francis Gurry, actual Director General de la Ompi, manifestó su satisfacción por la aprobación del mismo, luego de intensas negociaciones y debates entre los representantes de los países miembros. 
 
 
 
¿En qué beneficia a Colombia la aprobación del Tratado de Marrakech?
 
En realidad, resulta ser una ventaja inmensa para entidades como el Instituto Nacional para Ciegos, Inci, y demás organizaciones que prestan ayuda a los ciudadanos con este tipo de limitaciones, pues la adopción de políticas públicas dirigidas a brindar apoyo a aquellos que deseen acceder a estos textos les brindará nuevas oportunidades de crecimiento tanto personal como profesional. 
 
No obstante, debemos esperar que Colombia adopte los mecanismos necesarios que permitan, cuanto antes, la reproducción y distribución de las grandes y pequeñas obras literarias, para que la población discapacitada o con enfermedades visuales accedan de forma libre y gratuita.