Opinión

Sayco, un cambio muy esperado

Sayco, quizá una de las asociaciones más golpeadas por la mano negra de la corrupción y la burocracia, ha empezado a organizar la casa bajo la nueva administración del Dirigente artístico musical, compositor y maestro chocoano Saturnino Caicedo.

La sociedad, que históricamente ha tenido grandes divisiones entre la Junta Directiva, el Ministerio del Interior y su Gerencia y Presidencia, poco a poco ha venido denunciando y solucionando problemas gracias a la Administración del Maestro “Nino”.

Desde su investigación, la Gerencia General encontró una cartera morosa por valor de $7.000 millones sin ningún plan de acción para recuperarla. Adicionalmente encontró un recaudo internacional sin funcionamiento y el de nuevas tecnologías totalmente obsoletas. 

Además de lo anterior, se reflejó que en el pasado el reglamento societario no estuvo ajustado a las recomendaciones de la revisoría fiscal, en cuanto a temas presupuestales de la mayor importancia como anticipos extraordinarios, auxilios por enfermedades catastróficas y reconocimientos económicos mensuales. Sin duda puntos vulnerables para la obtención indiscriminada de fondos.

Desde ese panorama y jugando casi de visitante en un cargo bastante apetecido por el interminable lobby malintencionado de algunos dirigentes políticos, el Maestro “Nino” Caicedo diseñó un plan de acción y mejoramiento para corregir los errores que desde tiempo atrás se vinieron acumulando en esta entidad. Para esto, la nueva Administración ha dispuesto varios focos de ejecución inmediata que son necesarios que el país conozca y celebre de cara a la protección de los artistas que diariamente “consumimos”.

En los temas de recaudo, Sayco ha lanzado un robusto proyecto que realiza la implementación tecnológica de monitoreo digital, que garantiza el 100% del registro de las obras musicales utilizadas en radios, lugares comerciales, televisión y sectores digitales de la industria. 

En cuanto a la gestión fuera del país se está potencializando mediante el fortalecimiento de la dirección Internacional, la cual desde ya ha planteado una estrategia de defensa de los derechos de los autores en el exterior.

Se implementó también un área de cobro pre-jurídico y jurídico con el fin de recuperar la cartera morosa que tiene desde hace varios años la sociedad, en donde también se está trabajando en un reglamento de distribución, que abarque todas las variables que intervienen en la monetización en contexto con en el uso real de las obras musicales.

Así pues y bajo esquemas gerenciales competentes y obviamente con los interminables problemas que aquejan una sociedad que está en proceso de cambio y optimización de su objeto misional, los colombianos debemos darle una nueva oportunidad a esta sociedad, la que a pesar de su pasado reprochable hoy tiene la inmensa carga moral de resarcirse con el país, con la industria y con los consumidores.

Colombia, a pesar de su flagelo corruptible aún mantiene las esperanzas vivas para que las instituciones ejerzan realmente el objetivo por el cual existen. Los artistas, los músicos y en general el gremio del espectáculo sonríe mientras genera algún impacto en el medio, pero tras bambalinas sueñan con que sus creaciones y sus servicios sean altamente valorados para ser competitivos.