Opinión

Los límites del triunfo

Llama la atención como un jugador víctima de los pinchazos informa al árbitro, y según muchas crónicas, ni caso le hizo. 

Me acordé de aquellos tiempos, por allá en los ochentas, en los que los jugadores, con Vick Vaporub en los dedos, salían a la cancha a untarlo en los ojos de los rivales como táctica de “ablandamiento”, el técnico que aparentemente inició este tipo de prácticas, Carlos Salvador Bilardo, dio nombre a todas estas trampas, “la bilardiana”. Famosos son los relatos de Maradona que indica que en un partido del mundial de Italia 90 se le ofreció a jugadores brasileros agua con algún tranquilizante que afectó negativamente el rendimiento de estos y que a la postre, no se sabe si por habilidad de los argentinos o inferioridad de los brasileros, Argentina clasificó a cuartos de final de aquel mundial.

Todavía hay algunos imbéciles que celebran este tipo de actuaciones y las aplauden como una manifestación de “picardía criolla” o “malicia indígena”. El fútbol no es eso, no se trata de ir “al límite del reglamento” o de hacer cualquier tipo de trampa para ganar si al final el árbitro no lo nota. 

En divisiones inferiores se deben inculcar valores diferentes a los mencionados, debe ganar el más hábil, el mejor, el que más entrena o tiene mejores condiciones no el que más y mejores artimañas tenga. El fútbol como portador de valores debe castigar de manera drástica cualquier conducta de este estilo.

Siguiendo con la noticia, la prensa de todo el mundo hizo eco de tal agresión se mostró como un tema reprochable y punible, en Argentina por el contrario se promocionó como una “denominación de origen”. 

Hasta el momento de redactar esta columna, no veo ninguna actuación de las autoridades deportivas argentina sobre este asunto; no puede ser que se convierta en una simple anécdota, los partidos hoy en día están super controlados por 4 o más árbitros y los vídeos con varias cámaras están a disposición de prácticamente cualquier persona.

En Colombia vamos un paso delante de estas situaciones y por supuesto de los argentinos, las comisiones disciplinarias conocen de oficio y pueden sancionar aún si el árbitro no consigna en el informe y el video es prueba evidente. Desde hace un tiempo se está castigando, con muy buen tino para mejorar el espectáculo, a los simuladores de faltas. No me cabe la menor duda que ante una noticia como la mencionada daría pie a una sanción para el implicado y seguramente para el club. 

Para finalizar, agradecer a este diario el excelente foro sobre Fútbol y Negocios, que como conclusión puedo indicar tres cosas, que el fútbol colombiano va por buen camino y se mira de igual a igual en Suramérica con las antiguas potencias y que se podría igualar con el fútbol europeo mediante trabajo y esfuerzo; que es terriblemente conservador y necesita instrumentos de mercadeo, jurídicos y organizativos nuevos para seguir por este rumbo exitoso.

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