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ARCHIVO En San Valentín la mitad de las flores que llegan a EE.UU. son colombianas
martes, 10 de febrero de 2015
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Paula Delgado - pdelgado@larepublica.com.co

Es por esto que cuatro días antes de la fecha definitiva se están terminando los envíos en avión hacia Europa, Rusia, Australia y Japón, aunque Estados Unidos se queda con 60% de la producción nacional. Sin embargo, esta labor titánica comienza entre 65 y 80 días antes de los despachos, cuando se podan las plantas por última vez. 

Lo más importante en este negocio es contar con una cadena de frío (cuartos a una temperatura promedio de 3°C) para todas las etapas de la poscosecha y para lograr un tiempo récord después de que la flor es cortada para que pueda viajar sin problema más de seis días y aún así durar hasta dos semanas en el florero del cliente final. 

 En esto se han hecho expertos los floricultores de Agrícola El Redil, una empresa familiar que cuenta con tres fincas ubicadas entre Bogotá y el municipio de Nemocón. La firma que comenzó a operar en el año 86 cuando dejó de ser socio de una firma más grande,  emplea hoy a un total de 400 personas, cultiva 52 variedades en 36 hectáreas. 

Fernando Arenas, gerente de la finca Eucalipto, explica cómo se preparó para exportar más de 30 millones de tallos a países en todo el mundo para el día de los enamorados, una fecha clave en este negocio. “Si a uno no le va bien en San Valentín, se tiró el año”, asegura. 

Como en todas las labores del agro, en la floricultura lo más importante es el cuidado del cultivo, la temperatura y alimentación correctas, junto a la protección de plagas aseguran un tallo largo y un botón que alcance su apertura ideal. 

Así, Agrícola El Redil alcanza un índice de 92% en producto logrado con calidad de exportación, éste es entregado a sus 70 clientes en cuatro continentes con una promesa de valor agregado: ser flexibles ante las exigencias. 
“Que si las flores van cerradas o llegan abiertas, que si los ramos son de seis o de 25 flores, que si el tallo mide más de 50 centímetros, que si llegan etiquetadas, que si se separan por hileras, que si se empacan en cartón o en celofán, todos esos detalles se pueden ajustar en la cadena de producción”, cuenta Arenas. 

La etapa de poscosecha comienza cuando las rosas son cortadas, empaquetadas y se suben a unos cable vías que inventaron los bananeros hace varias décadas. Tras recorrer el cultivo, las flores llegan a un cuarto con temperatura controlada de 3 grados centígrados y se depositan en agua antes de ser clasificadas por más de 40 mujeres que arman ramos con hasta 300 tallos cada hora. 

De allí pasan a otro cuatro frío donde se someten a un tratamiento químico que toma dos horas antes de ser empacadas en cajas donde caben en promedio 150 unidades. 
Del proceso una vez puesta la carga en el aeropuerto se encargan las empresas compradoras. Las estimaciones del Ministerio de Agricultura indican que en total se exportarán 500 millones de tallos. 

En San Valentín se hacen hasta cinco despachos al día en camiones refrigerados, el triple de lo que se envía en temporada baja. 

Bouquets de colores 
La diversificación del comercio de flores a través de medios como la internet llegó con una renovación de los clientes potenciales más jóvenes que lideraron el segundo gran revolcón del portafolio (el primero fue cuando Ecuador llegó a competirle a Colombia con variedades distintas). 

Si bien el rojo sigue siendo un clásico, la demanda de rosas blancas, amarillas y lilas (en el caso de Japón) obligó a los productores a sembrar nuevas variedades. Y así, a punta de casualidades, como cuando Oprah Winfrey salió en una fotografía con una rosa de tonos rosados y verdes que de inmediato despertó interés, se ha logrado mostrar el potencial de Colombia en el mundo. 

Es así que muchas personas compran flores no en tiendas especializadas sino en supermercados donde se consiguen cada vez más bouquets. 

Más oportunidades 
La devaluación le ha dado un respiro a este sector que hace 10 años contaba 760 empresas y hoy no supera las 360, lo que tuvo además un gran impacto social por la pérdida 30.000 empleos. 
“Los que sobrevivimos al dólar alrededor de los $1.600 aprendimos mucho de cómo llevar este negocio pues la revaluación nos obligó a bajar 25% los costos”, dice Arenas. 

Incluso recuerda que los claveles se vendían cinco veces por encima de su costo de producción y que la rentabilidad era tal que daba hasta para esperar meses a que les pagaran las flores que habían quedado en consignación, “este siempre ha sido un negocio de confianza”, asegura el empresario. Hoy se pacta un precio inicial y a algunos clientes se les cobra por adelantado aunque la mayoría tienen un plazo de 52 días para pagar. 

El nuevo reto del sector es mecanizar al máximo sus etapas productivas para reducir así la dependencia de la mano de obra (representa 60% de los costos), pues escasean cada vez más el número de personas que se dedican a esta actividad y no hay relevo generacional (el promedio de edad es de 30 años). 

Según Arenas, para suplir la demanda de San Valentín se necesitaba de 10.000 personas adicionales en la sabana de Bogotá, a pesar de las campañas de inclusión laboral y ferias de empleo que comenzaron desde diciembre en cinco municipios aledaños, solo se llenaron 2.000 plazas; al final para no faltar a los compromisos con los clientes fue necesario extender la jornada laboral. 

Además del sistema de riego computarizado, los invernaderos en hierro y las calefacciones para mantener el cultivo en el rango ideal de 24 grados centígrados, en el sector ha tomado fuerza la importación de maquinaria para la poscosecha, aún cuando una sola máquina de clasificación cuesta entre US$450.000 y US$570.000. “Es una inversión que se paga en cinco años, pero reemplaza entre 160 y 400 empleados dependiendo de la capacidad”, aseguró Arenas. 

Pero a este negocio, que solo se detiene tres días al año, aún no le ha llegado el momento de hacer una pausa, al contrario ya se están preparando para las siguientes dos fechas más movidas de todo el año, el Día de la Mujer en marzo y el Día de la Madre en mayo. 

Las opiniones

Fernando Arenas 
Gerente finca Eucalipt

“El mercado se ha diversificado porque los jóvenes también quieren comprar flores y las piden de todos los colores”. o 

Augusto Solano 
Presidente de Asocolflores 

“Para este años los factores positivos son un clima favorable y el efecto de una tasa de cambio devaluada y competitiva”.