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ARCHIVO Artículos de autores de instituciones colombianas en revistas indexadas en scoups, según disciplina 2002 -2011
miércoles, 27 de noviembre de 2013
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Su interés en capacitar Botánicos “ecónomos” se explica en la ecuación: “Botánica – Agricultura – Comercio”. En el caso específico de la quina, este árbol “ilustraba el proceso que puede seguir un botánico desde la localización de la planta silvestre; el estudio científico, determinar la utilidad de la misma; el cultivo y finalmente llegar a la comercialización del producto vegetal”. 

En sus clases del Real Jardín Botánico, clasificó la botánica en conservadora y conquistadora para referirse a la descripción de las plantas, al estudio de usos y virtudes de las mismas y al influjo que la botánica podría “prestarle a la economía, a las ciencias y a las artes”. Por diversas razones el ambicioso proyecto de los establecimientos botánicos se limitó al Jardín Botánico de San Lúcar de Barrameda con el objetivo de aclimatar la “quina, la canela, el cacao, el plátano, el coco, entre otras plantas americanas”. El profesor Zea en los discursos de apertura de las lecciones públicas de Botánica en el Real Jardín Botánico (1805 – 1806) marcó importantes

directrices sobre los usos y utilidades de las plantas silvestres y la forma de introducirlas en la agricultura y en el comercio dentro de una planificación nacional. El profesor se anticipó muchos años al esbozar un modelo de lo que debería ser una verdadera política de Estado sobre industria y economía rural, teniendo como eje la investigación básica y aplicada. Logró, además, sentar algunas de las bases de la que posteriormente sería la primera ley de patentes de España en 1811, que establecía las reglas por las que debían regirse quienes inventasen, perfeccionaran o introdujesen nuevos artilugios útiles en cualquier ramo de la industria.