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Ya era hora

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Un análisis trillado de nuestra Constitución Política concluye que la Carta, con su intocable investidura, tiene norma superior para todo y regula temas de forma exagerada, incluyendo decenas de derechos, regulaciones sobre fines del estado, propósitos sociales y de desarrollo, además de los incluidos vía bloque de constitucionalidad. Pues es verdad. En materia de infraestructura y de vivienda, por solo mencionar dos artículos, el 51 establece como obligatorio el acceso a vivienda digna para todas las familias colombianas y el 331 exige la recuperación de la navegación y de la actividad portuaria.

Según el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales, vivienda digna es la que cuenta con seguridad jurídica de la tenencia, disponibilidad de servicios, infraestructura, habitabilidad y adecuación cultural, entre otros. Hasta hace poco, pese a la obligación constitucional a cargo del estado de promover proyectos VIS, su desarrollo era tímido y mal enfocado, con soluciones informales y en consecuencia, la mitad de nuestras ciudades han crecido con una desajustada planeación, con construcciones inadecuadas e incumpliendo normas. De otra parte, la navegabilidad fluvial era letra muerta.

Estamos multiplicando por diez la construcción anual de viviendas sociales que cumplen con el concepto de vivienda digna. El desarrollo de infraestructura de transporte terrestre, portuario y aeroportuario va a toda marcha y en los últimos dos años se ha invertido y contratado más que en los 20 anteriores, gracias al liderazgo integral del Gobierno Nacional en estas materias, con articulación en las regiones y el apoyo en normas como la ley 1508 de 2012, que permite la asociación público-privada para la construcción, con una matriz de riesgo que permite utilizar recursos privados en concesiones de obras públicas responsabilizando a los contratistas del diseño y la construcción.

Con la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena, el transporte fluvial complementará de manera importante al terrestre y al férreo y en pocos meses, más de 630 de los 908 km transitables, quedarán listos para navegar con anchura continua y radio de curvatura de un canal para barcazas de carga de hasta 7.200 toneladas, equivaliendo cada nave a más de 300 tractomulas, lo que hace evidente la gran reducción de fletes internos. El río Magdalena es la arteria fluvial del país, lo recorre de sur a norte, pasando por 120 municipios de 13 departamentos y con su eficiente adecuación, se genera competitividad a las regiones y en su conjunto al país.

Barrancabermeja es el epicentro del Magdalena Medio y la zona más beneficiada y de mayor porvenir con las obras de adecuación de la vía fluvial; a su turno, Barranquilla es el puerto caribe de mayor proyección con la navegabilidad de ese afluente, guardadas proporciones lo que sucede con el puerto más grande de Europa, Rotterdam en Holanda, situado en un punto de convergencia de los ríos Rin y Mosa.

Este círculo virtuoso se complementa con que en Barrancabermeja se está construyendo una nueva terminal fluvial que entrará en operación en 2016, en un terreno de más de 100 hectáreas, sobre la margen derecha del río (departamento de Santander), con una gran terminal de líquidos y otra para contenedores y carga en general. Ecopetrol tiene proyectado invertir cerca de US$620 millones en modernización de servicios industriales y un plan maestro ambiental para la zona.

Ya era hora del desatraso en infraestructura de Colombia.

 

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