Analistas

Polémica por la planeacion de Bogotá

La mayoría de las ciudades colombianas cumplen doce años de tener sus Planes de Ordenamiento Territorial, que por su sigla se denominan POT. Normativas, que si bien han debido ser instrumentos integrales  para ordenar el territorio, planear a largo plazo el futuro de nuestras regiones y establecer autónomamente el uso del suelo, en ocasiones han sido mas una herramienta política utilizada por las administraciones de turno.  

El POT de esta nueva etapa de planeación para la capital, nació en el año 2.000 en la administración del alcalde Peñalosa, con un modelo de ciudad a partir de centralidades;  con algo más de un centenar de unidades de planeación UPZ, con bajas y media densidad. Nuestro POT estableció metas formuladas con soporte técnico  para  el crecimiento de Bogotá.  
 
Lamentablemente dicho POT no tuvo la visión de una ciudad – región y su integración con las ciudades de influencia territorial y Cundinamarca. De este primer Plan, hay temas fundamentales que no se han ejecutado como    se formularon, tales como la construcción del sistema de transporte masivo y  el desarrollo de la malla vial;  además, las metas ambientales y de espacio público se olvidaron.
 
También los instrumentos complementarios de planeamiento, como los planes zonales y los planes de renovación urbana, no se expidieron a tiempo; lo que ha contribuido al desarrollo urbano informal. Como si fuera poco, la falta de construcción de infraestructura, especialmente la de transporte, ha traído como consecuencia el desastre de la movilidad de la Región Capital. 
 
En este contexto, el alcalde Petro, en la adopción del plan de desarrollo y de obras publicas para su cuatrienio, introdujo una serie de artículos que modifican nuevamente   el POT; particularmente establece porcentajes obligatorios de suelo útil para la construcción de vivienda social de Interés Prioritario,  para los nuevos proyectos inmobiliarios, en todos los estratos y en toda la ciudad. Norma que aún no aplica porque su decreto reglamentario no ha sido expedido.
 
Confirma la politización del planeamiento y de paso esta medida esta afectando la dinámica de la construcción en Bogotá. Si bien la fórmula propuesta para construir vivienda social es absurda, es necesario generar mecanismos e incentivos para construir infraestructura y nuevas viviendas, en ritmo que reduzca el gran déficit.                                                                                           
 
La propuesta de Gustavo Petro para el nuevo POT, que está tramitando paralelamente, contiene temas positivos que podrían mejorar el rumbo de la capital. Destaco dos: Que el medio ambiente sea realmente un eje urbano y las zonas verdes vitales como modelo de ciudad; y, la ampliación del centro y su densificación que permite la renovación urbana, con la construcción de grandes complejos habitacionales. 
 
Es perentoria la participación ciudadana para que el POT sea instrumento económico, social, ambiental y de ordenamiento planificado del territorio. La dirigencia está obligada a orientar y apoyar las obras puntuales y trascendentales que la región requiere.  
 
Así, la polémica por la planeación de nuestras ciudades nunca termina.