Reflexiones sobre la relación Salario Medio/Salario Mínimo

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Con frecuencia se esgrime que 10% más pudiente ahora tiene ingresos que superan en 13 veces los ingresos de 10% más pobre. Así, esta proporción de inequidad prácticamente se ha duplicado durante los últimos 50 años, en el caso de Estados Unidos. Ello se refleja en un coeficiente Gini que (efectivamente) es muy desigual al arrojar valores de 0,508 en el propio Estados Unidos.

Sin embargo, cabe aclarar que este valor Gini está calculado antes de tenerse en cuenta el efecto de la tributación progresiva y de los subsidios a los estratos bajos que realiza todo Estado moderno (cuyos efectos son importantes). En efecto, decíamos recientemente que al tener en cuenta el doble efecto pro-equidad de la intervención Estatal a través de la tributación progresiva y del gasto público asistencial se encuentra que dicho Gini se reduce de ese 0,508 a 0,394 en el caso de Estados Unidos. Esta es una encomiable reducción de 0,11 puntos en dicho Gini, equivalente a un correctivo del -22% en dicha desigualdad resultante de una saludable intervención Estatal. Más aún, esta intervención Estatal reduce hasta en -43% la desigualdad en los casos de Alemania o Francia.

Otra arista de esta discusión sobre desigualdad ha tenido que ver con la trayectoria de la relación Salario Medio/Salario Mínimo. En el caso de Estados Unidos, las ganancias en productividad resultantes de la mejor educación han conllevado a marcados diferenciales salariales. Por ejemplo, el Salario Medio supera en 2,8 veces el Salario Mínimo actualmente. Este múltiplo de Salario Medio por encima del Salario Mínimo ha escalado de forma significativa respecto al 1,8 que se tenía a principios de los años 80.

Pero además del efecto de impulso al Salario Medio, por vía de la mayor productividad, ha ocurrido un peligroso estancamiento del Salario Mínimo en Estados Unidos, el cual lleva congelado cerca de una década en US$7,25/hora a nivel federal. Solo durante el periodo 2015-2019 se han visto cambios legislativos a nivel Estatal que están llevando ese Salario Mínimo a cerca de US$10/hora y en varios estados (como los de Washington y California) se perfila fácilmente hacia los US$12-13/hora. Afortunadamente, se percibe que ello no afectará la buena dinámica del mercado laboral, donde se han tenido tasas de desempleo tan bajas como un 3,6% durante 2018-2019 (...récord histórico de “pleno empleo”).

Así, la desigualdad salarial de Estados Unidos ha sido producto de una dinámica competitiva explicada fundamentalmente por diferencias educativas que, a su vez, se reflejan en productividades bastante disimiles. La buena noticia es que en el caso de Estados Unidos ello ocurre acompañado de “pleno empleo” y crecimiento dinámico del PIB-real a tasas cercanas a su potencial de 2,5% anual (2013-2019). Más aún, la intervención Estatal con tributación progresiva y gastos pro-pobre, como vimos, inclusive ubican el coeficiente Gini de ingresos en un aceptable 0,394.

Queda, en todo caso, abierto el debate sobre si dicha intervención Estatal en Estados Unidos debería ser más pronunciada, tal como ocurre en Europa, donde se tienen Ginis de ingresos de 0,294 como en Alemania o Francia, denotando mayor equidad. A nivel de riqueza el debate es aún más complejo, pues tanto en Estados Unidos como en Europa Occidental se tienen Ginis de riqueza altos (bordeando el 0,60). Este es un gran debate ideológico entre el enfoque de “señales de mercado” en Estados Unidos Vs. “ruido-incertidumbre” en Europa. En cualquier caso, creemos que las “soluciones Piketty” de gravámenes marginales a tasas del 75% apuntan en la dirección errada.

Ahora bien, en Colombia tenemos la paradoja de tener una supuesta “mejor igualdad salarial”, ya que la relación Salario Medio/Salario Mínimo se ha reducido de 1,8 veces a cerca de 1,4 durante las dos últimas décadas. Sin embargo, ello no se ha traducido en mejores resultados laborales ni en mayor equidad. De hecho, Colombia continúa registrando lamentables resultados en informalidad laboral (cercana al 55%) y en elevado desempleo (promediando casi el 10%) durante 2018-2019. Además, el Gini de ingresos de Colombia (0,52) es tan alto como el de Estados Unidos y con el agravante de quedarse prácticamente inalterado tras aplicarse los impuestos directos (afectando a solo 2% de la PEA) y realizar el gasto público (especialmente regresivo en su componente pensional).

La historia de la mala convergencia del Salario Medio hacia el Salario Mínimo en Colombia conlleva historias contrapuestas a lo ocurrido en Estados Unidos. Mientras la divergencia salarial en Estados Unidos tuvo que ver con el disparo del Salario Medio y al estancamiento del Salario Mínimo, en Colombia ocurrió una “compresión” del Salario Medio por dos razones: i) estancamiento en la productividad laboral (creciendo 1% real anual durante las dos últimas décadas); y ii) persistencia de los sobrecostos no salariales, que tan solo se han logrado reducir de 63% a 52% (gracias a la Ley 1607 del 2012). Entretanto, el Salario Mínimo se ha venido incrementando a ritmos de 1,5% real por año durante las dos últimas décadas, con particular celeridad durante 2016-2018 (llegando a +2,7% real).

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