Analistas

Ciudades-Estado e Instituciones

Hace unos 3 años estuvo en un foro en Cartagena Paul Romer (reconocido profesor del NYU), pero en esa ocasión no estaba abogando por la educación como motor de su teoría de “crecimiento endógeno”, sino que estaba vendiendo su proyecto experimental de Ciudades-Estado. Estas “ciudades refundadas” buscan establecer “instituciones” del primer mundo en países subdesarrollados a través de “blindarlas” jurídicamente contra el atraso, la ignorancia y la corrupción. El caso más emblemático ha sido el de Honduras, cubriendo el período de gestación (en 2009) hasta su concreción y fracaso reciente (2013-2015). De una parte, se quería replicar los casos de Hong-Kong, Dubái o Singapur a través de crear una gran zona de desarrollo para el megapuerto de Amapala. Pero, de otra parte, esto implicaba “importar” instituciones jurídicas y policiales de alta efectividad para evitar que las pandillas organizadas y su elevada violencia espantaran a los potenciales inversionistas.

El debate académico tiene ribetes interesantes. Bien puede verse como una respuesta práctica a la idea de que “las instituciones mandan a la hora del desarrollo”, pero donde los originadores de tal idea (como Acemoglu y Robinson) poco-nada han aportado a la sustancial idea sobre cómo construir tales instituciones. Pero, de otra parte, han existido críticas válidas sobre esta nueva forma de neo-colonialismo, creando Ciudades-Estado que obedecen otras Leyes extranjeras para favorecer la Inversión Extranjera Directa (IED), por encima de las inversiones locales en el resto del territorio de Honduras.

En este “experimento” de refundar ciudades de primer mundo, en uno de los países más violentos (con 59 homicidios por cada 100.000 habitantes vs. 2 en España), han participado el Banco Mundial, el BID, ONGs-cristianas, fondos de capital privado y, por supuesto, políticos de ultra-derecha empecinados en refundar su país. Nada de esto es muy nuevo, pues debemos recordar los intentos de refundación cooperativa de Proudhon en el siglo XIX, o las “villas-utopía” que los alemanes trataron de crear en el Cono Sur tras la segunda guerra mundial. Aquí la novedad radica en creer que se pueden reescribir Constituciones y Leyes para zonas particulares dentro de un territorio subdesarrollado, sin que el resto de los ciudadanos se den por aludidos.

Los hechos recientes parecen indicar que tal “laboratorio institucional” va camino al fracaso. El propio inspirador Romer ha desistido de su plan, al darse cuenta de que “el tribunal supremo independiente” (conformado por empresarios y académicos) estaba teniendo problemas para operar como si fuera un Congreso de la República que dicta leyes tributarias, laborales y de comercio internacional para el “enclave” en cuestión. El otro detonante del fracaso ha tenido que ver con la poca viabilidad que tiene el puerto de Amapala de llegar a convertirse en un gran puerto, especialmente después de la exitosa ampliación del Canal de Panamá.

Como suele ocurrir, se han propuesto innovaciones de tecnología, call-centers y hasta zonas francas para maquila de automóviles que poco concuerdan con las dotaciones de “ventaja comparativa” que tiene una pobre Honduras, especialmente con su bajo nivel educativo. El desespero ante el fracaso de refundar ciudades en países sub-desarrollados es tal, que ya se tienen fast-track-solutions propuestas por legisladores de los Estados Unidos: que no rija la Ley hondureña en nada que tenga que ver con la IED, sino tribunales de arbitramento internacional, con sede en los Estados Unidos.

Ya se sienten “gritos de victoria”, anunciando la rápida retirada de los nuevos conquistadores de las “Ciudades-Estado”. La nueva estrategia consiste en olvidar los call-centers, las ensambladoras de automóviles, y anunciar que la tabla salvadora estará en la … “expansión del turismo”. Pronto estaremos reportando sobre las grandes limitaciones de esta estrategia y la urgencia de retomar agendas serias de diversificación exportadora, dotación de infraestructura y mejoras en competitividad (ver cuadro adjunto).