Vivienda: un año de oportunidades

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En el presente año se cumplen 20 años de la mayor crisis económica que ha experimentado nuestro país. Una crisis que no solo tuvo efectos significativos sobre los fundamentales macroeconómicos y la dinámica del mercado inmobiliario, sino que nos dejó valiosas lecciones que luego nos permitieron enfrentar con solidez y solvencia choques económicos externos como los que se evidenciaron en los años 2008 y 2014. Nuestra fortaleza institucional, sumado al adecuado diseño e implementación de políticas públicas, nos permitieron como país ganar resiliencia y solidez.

El sector de la construcción, que no ha sido ajeno a la dinámica propia de los ciclos, ha experimentado años desafiantes. Luego de haber exhibido tasas de crecimiento cercanas a 7% real entre 2011 y 2016, la contracción de 2% observada en 2017 generó sendas preocupaciones. No obstante, estas se han venido atenuando gracias a la expansión de 0,3% en 2018 y al punto de inflexión que han mostrado algunos indicadores líderes del sector como el de venta de vivienda nueva.

En esta línea, el comportamiento de la financiación de vivienda en 2018, que superó las expectativas del mercado, fue un factor determinante para el repunte de esta rama de actividad. El perfeccionamiento de desembolsos por operaciones de financiación de vivienda por un valor cercano a $17 billones de pesos, sumado al crecimiento de la cartera (8,7% real), el cual superó al de las otras modalidades crediticias, evidencian la importancia que tiene la intermediación financiera para el sector, así como para la economía.

Es oportuno mencionar que la positiva dinámica de los desembolsos y del crecimiento de saldos de cartera de vivienda se vio favorecida por los programas del Gobierno Nacional en materia de otorgamiento de subsidios de vivienda, tales como Mi Casa Ya y Mi Casa Ya Subsidio a la tasa de Interés – Frech II. Todo ello nos habla de que, para impulsar el crecimiento del sector constructor, se hace necesario continuar con estas políticas, además de consolidar las nuevas iniciativas como el programa de “Semillero de Propietarios”, el cual se espera facilite el acceso a una vivienda digna por parte de los hogares de menores ingresos.

La dinámica actual nos permite prever que 2019 sería el año en donde la rama de la construcción consolidaría su proceso de recuperación, aunque debe advertirse que no estará exenta de riesgos y desafíos. Al respecto, las elecciones de alcaldes y gobernadores del mes de octubre se espera que tengan importantes efectos en el desarrollo de la actividad edificadora y su financiación, especialmente en Bogotá, ciudad que representó aproximadamente 40% del total de los desembolsos perfeccionados el año anterior. Sin duda, la calidad de los debates y las propuestas electorales influirán sobre la confianza de los inversionistas y el crecimiento del sector.

Bien hay que resaltar que el país cuenta con un sector financiero sólido que provee una gran cantidad de recursos al sector constructor, caracterizado por su robustez y capacidad para hacer frente a las necesidades habitacionales de los hogares colombianos. No obstante, es claro que el Gobierno Nacional y las autoridades locales deben promover de manera más activa la articulación entre los diferentes agentes, además de establecer las condiciones que propicien la construcción de vivienda y la inversión en el sector. Solo de esta manera se podrá garantizar el acceso a vivienda a cada vez más colombianos, en especial en aquellos segmentos más vulnerables.

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