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Analistas 25/08/2021

Vacunación = Confianza = Crecimiento

Santiago Castro Gómez
Expresidente de Asobancaria

Hay una creciente evidencia, soportada por estudios y sondeos en varios países, de que la vacunación tiene un gran efecto en el consumidor, estimulando primero sus ganas de salir del confinamiento y visitar familiares y amigos, pero también en sus ansias reprimidas de comer por fuera de casa y asistir a eventos culturales. Lo otro que sucede es que se recupera con creces la demanda de turismo, al crecer la confianza y reducirse la frugalidad en el gasto de los hogares. Nada de esto debe sorprendernos ya que es bastante intuitivo, pero si resalta el vínculo económico entre vacunación, confianza, y gasto, lo que nos lleva al santo grial que busca todo macroeconomista que es el crecimiento. Esto quiere decir que Colombia ya empieza a cosechar los éxitos de su plan de vacunación. No solo lo vemos con nuestros propios ojos en los aviones hacia el exterior sin una silla disponible, en los trancones interminables para salir de las ciudades en puentes festivos, y en la ocupación hotelera de una Cartagena desbordada. Lo vemos también en las cifras de crecimiento de 17,6% del último trimestre.

Pero lo más interesante es que a juzgar por los logros más recientes, esa confianza tiene todo el combustible para crecer aún más. El viernes pasado, según lo confirma el Minsalud, Fernando Ruiz, llegamos a 14,1 millones de colombianos con esquemas de dosis completas, que sumado a 4,7 millones con primera dosis, nos lleva a que 37,6% de la población, especialmente la más vulnerable, ya ha desarrollado defensas contra el covid-19. También logramos positividad del 6,9% en pruebas, la más baja desde abril del año pasado. Adicionalmente, estamos por debajo de 100 fallecidos por día, que, aunque lamentable, es una cifra que no teníamos desde marzo de este año.

Todo esto indica que estaremos suficientemente preparados para enfrentar un eventual cuarto pico, si se mantiene, como todo lo indica, el actual ritmo de vacunación. Y aquí viene el factor confianza derivado de ese esfuerzo. Esas personas recientemente inmunizadas tendrán todos los incentivos anímicos para salir, viajar, volver presencialmente al trabajo, y sobre todo, gastar.

Para apreciar este potencial miremos el índice de confianza del consumidor medida por Fedesarrollo que lo ubicó en -7,5% para julio, que, si bien seguía en negativo, mostraba un aumento de 17,8 puntos porcentuales sobre el mes anterior. Al mismo tiempo, también reporta Fedesarrollo que “la confianza industrial subió a 16,3%, alcanzando su nivel más alto en 14 años, y la confianza comercial cerró en 35,8, el cuarto nivel mas alto en 41 años de historia del indicador”. Esto a pesar de que estaba todavía fresca en la memoria de los lamentables hechos del violento paro en abril y mayo. ¿Qué pudo haber incidido de manera tan dramática, teniendo en cuenta que el notable crecimiento del segundo trimestre todavía mostraba un decrecimiento comparado con el trimestre anterior? No tengo la menor duda que fue la masiva campaña de vacunación.

Me queda un último, pero no menos importante beneficio de este esfuerzo. La vacunación reduce la ansiedad en las personas y les devuelve una buena dosis de tranquilidad del espíritu. Esto es algo que no podemos subestimar, ya que el efecto de “liberación” derivado de la vacunación y la reactivación, conlleva optimismo y ganas de vivir, y esto se traduce en gasto, y este gasto en crecimiento. Con el crecimiento viene el empleo y el bienestar. Conclusión, enhorabuena la vacunación, y si se hace necesaria la tercera dosis, pues mejor. Por razones de salud, pero también por razones de confianza.