Analistas

Perspectivas crediticias

El análisis prospectivo de la economía nacional se ha tornado particularmente retador en los últimos meses. La alta volatilidad del mercado y el balance de riesgos han llevado a que se hayan comenzado a reconfigurar perspectivas en materia de crecimiento que hoy difícilmente hablan de expansiones de la actividad económica por encima de 2% en 2017.
En el caso del sector bancario, la proyección del crecimiento de la cartera es particularmente sensible al rebalanceo en los niveles de riesgos que genera la menor expectativa de crecimiento del PIB. Y es que, aun a pesar de que la dinámica crediticia ha presentado una importante resiliencia en medio de un contexto adverso, no ha sido del todo ajena al comportamiento del ciclo económico, y de ahí que este ajuste bajista en las perspectivas de crecimiento venga hoy acompañado de una corrección a la baja en la proyección de la expansión crediticia en el corto y mediano plazo.
Entre los elementos que continúan generando tensiones sobre el dinamismo futuro de la cartera se destacan i) la debilidad del consumo de los hogares, ii) el bajo crecimiento de la actividad económica, iii) los bajos niveles en la confianza de los consumidores y iv) la probabilidad latente que la tasa de desempleo se deteriore. Cabe resaltar que la confianza de los consumidores, hoy en sus niveles más bajos de la última década, continúa inquietando al mercado y muestra clara evidencia de las externalidades del fuerte periodo de ajustes por el que atraviesa la economía.
Sin embargo, existen algunos elementos que podrían sopesar, aunque parcialmente, los vientos adversos y generar algunos estímulos al crecimiento de la cartera. El repunte de las importaciones de bienes de capital y el crecimiento de los despachos de cemento, así como la convergencia de la inflación a sus niveles de largo plazo y una política monetaria que vienen haciendo ya su tránsito hacia terreno expansivo podrían dar algún soporte a la senda de moderación y contribuir a acotar el ciclo de ajustes. No obstante, a la luz de los rezagos naturales en los mecanismos de transmisión y los niveles de riesgo, el efecto positivo del recorte de tasas sobre el crédito y la economía será paulatino.
Al arbitrar entre las distintas tensiones a las que está sujeta el sector bancario, las modelaciones sugieren que los niveles de riesgo del sector bancario durante 2017 no se reducirán, como el mercado venía señalando meses atrás, sino que se mantendrán a lo largo de este año en los mismos niveles de un año atrás y solo hasta 2018 comenzarán a mitigarse en función de i) un mejor desempeño de la actividad productiva, ii) una plena convergencia de la inflación hacia su rango meta y iii) la reactivación de los canales de inversión. Con todo ello, y con base en la calibración de los riesgos bancarios, el escenario más probable de crecimiento agregado de la cartera para 2017 bordea a 5,7% real, con una ligera aceleración hacia niveles de 6,8% real en 2018 producto esencialmente de un mejor panorama económico y un balance de riesgos más acotado.
Sin duda, el panorama hoy luce retador. El período de ajuste se ha tornado más largo y profundo de lo anticipado y de allí la importancia de redoblar esfuerzos en materia de monitoreo y gestión de riesgos. Del buen desempeño de esta labor dependerá la velocidad con la que continuemos avanzando hacia niveles óptimos de profundización financiera que sustenten con mayor ahínco niveles de desarrollo y crecimiento económico sostenibles.