Analistas

Medio ambiente y desarrollo sostenible

Desde hace varios años el cambio climático se ha vuelto una realidad a escala planetaria. En el último medio siglo la temperatura a nivel global ha prácticamente duplicado los registros de los últimos cien años. La mayor conciencia mundial en materia de desarrollo sostenible ha permitido generar precisamente una mayor visibilidad de los impactos que el desarrollo industrial está teniendo en el medio ambiente y sus externalidades en el mediano y largo plazo. Colombia, testigo fiel de la severidad de los cambios climatológicos, ha venido realizando esfuerzos para hacerle frente a esa realidad y contribuir con la mitigación de estos riesgos.

Si bien el país es reconocido por su biodiversidad tanto en materia de fauna como de flora, esta condición a su vez lo hace mucho más vulnerable no solo a los cambios de temperatura sino también a los impactos de la actividad productiva del ser humano. Por ejemplo, el Departamento Nacional de Planeación estimó que el país perdería cerca de 0,5% de crecimiento económico por año si no se toman medidas de adaptación frente a los efectos generados por los cambios en el clima. Tan solo en la actualidad el duro periodo de sequía por el que atraviesa el país, catalogado como uno de los más fuertes de los últimos años, está afectando tanto la oferta de alimentos como la provisión de agua, con particulares efectos en la población de más bajos ingresos. 

Tampoco debe olvidarse el drástico invierno que afrontó el país durante 2010 y 2011 y que afectó negativamente la infraestructura vial, agropecuaria y productiva, con serias consecuencias en materia de recursos para generar procesos de reconstrucción.

Es clara la necesidad de que el desarrollo de los negocios incorpore de manera esencial el componente de sostenibilidad en aras de la equidad intergeneracional, teniendo en cuenta que la sostenibilidad debe ser entendida como la capacidad de generar negocios eficientes permitiendo garantizar el justo equilibrio entre el medio ambiente, la sociedad y la actividad económica. 

En tal sentido, la banca colombiana viene trabajando en la implementación de un sistema de evaluación de riesgos sociales y ambientales como parte integral de los análisis de crédito y riesgo de los grandes proyectos  en procura de apoyar el crecimiento económico y empresarial. Un crecimiento que, desde luego, no solo debe ser perdurable sino ajustado a la realidad medio ambiental del país.

La banca en Colombia, a través del Protocolo Verde, también está inmersa en un acuerdo institucional que, mediante acciones concretas, permite promover el desarrollo sostenible del país. Este es un acuerdo de naturaleza público-privado con claras estrategias para la consecución de negocios sostenibles. En concreto, son cuatro los campos de acción que incorpora este protocolo: i)  promoción del financiamiento del desarrollo con sostenibilidad a través de las facilidades de crédito, ii) análisis de riesgos ambientales y sociales, iii)  ecoeficiencia al interior de las entidades financieras, consistente en impulsar procesos de consumo sostenibles y iv) comunicación y divulgación a los grupos de interés de las políticas y prácticas implementadas en torno a las estrategias asociadas al Protocolo Verde. 

Quizás el reto más importante para fortalecer el crecimiento verde y sostenible es el de vencer las barreras sobre su percepción como obstáculo para el desarrollo de las actividades productivas. La inclusión de consideraciones sobre la sostenibilidad en el desarrollo de los negocios debe ser entendida e interiorizada como un elemento compatible con la generación de rentabilidad para promover su solidez a lo largo del tiempo. Aunque los avances que se han evidenciado desde el sector financiero van en la dirección correcta, la continuidad y fortalecimiento de la articulación conjunta de acciones entre el Gobierno y el sector empresarial serán las que permitirán generar sinergias para consolidar el desarrollo de las mejores prácticas de sostenibilidad ambiental.