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Inclusión financiera a la luz del Global Findex

La semana pasada el Banco Mundial presentó la segunda ola de resultados del Global Findex sobre inclusión financiera a nivel mundial, arrojando evidencia sobre los avances y desafíos del país en esta materia. Esta encuesta, realizada a más de 140 países a partir de una muestra de aproximadamente 1.000 personas mayores de 15 años por país (con más de 100 indicadores sobre el acceso y uso de los servicios financieros entre países y a lo largo del tiempo) muestra los avances que se han logrado en esta materia en Colombia. 

Un ejemplo de esto es el porcentaje de personas con una cuenta en una institución financiera, que creció de 30,4% a 38,4% entre 2011 y 2014, lo que implica que cuatro de cada 10 colombianos reconoce tener una cuenta en el sistema financiero formal. En cuanto a los productos del activo también se observa un crecimiento favorable. El porcentaje de personas que afirmó tener un crédito en una institución financiera aumentó en Colombia de 11,9% a 15,6% en este mismo periodo, un resultado que deja a Colombia no solo muy por encima de América latina y el Caribe (11,3%), sino de los países de ingreso medio alto (10,4%).

Sin embargo, llama la atención que en materia de acceso a cuentas bancarias, los resultados del Global Findex muestran unos resultados diferentes a los que el país ha venido conociendo y de allí la importancia de aclarar las diferencias metodológicas que incorpora la medición. Si bien es cierto que tradicionalmente en Colombia se mide este indicador a partir de los datos que se encuentran en las centrales de información financiera, lo que arroja que 71% de las personas mayores de 18 años tiene hoy una cuenta de ahorros con el sistema financiero, de acuerdo con el Global Findex, el número de personas que afirmó tener una cuenta de ahorros se ubicó en cerca de 38,4% en 2014, un resultado que, si bien luce inferior, refleja un avance notorio frente a 30,4% de 2011.

Estas diferencias se deben a factores metodológicos y de cobertura que no guardan relación con las mediciones locales ya que mientras las estimaciones locales surgen desde la oferta de los servicios, el Global Findex resulta de una encuesta que incluye personas mayores de 15 años (mayor cobertura), cuyos resultados están determinados no solo por la percepción de los encuestados sino de si estos reconocen su producto como una cuenta bancaria o de si tienen presente sus productos inactivos. Es frecuente ver cómo, por ejemplo, los depósitos electrónicos y las cuentas de trámite simplificado que ofrecen los bancos a través de los teléfonos móviles, y que hoy ascienden a más de cinco millones, no se asocian al sistema financiero. De hecho, descontados estos efectos, el resultado del Global Findex se muestra cercano a 44% de adultos en Colombia con una cuenta de ahorros activa (con base en la Central de Información Financiera).

En consecuencia, aun cuando los resultados de acceso a productos financieros del Global Findex (con claras diferencias metodológicas frente a nuestras mediciones locales) muestran una senda que luce igualmente favorable, también dejan en evidencia el gran reto que tiene Colombia en materia del uso. Muestra de ello es que cerca de 30% de los encuestados manifestaron tener una tarjeta débito, pero tan solo 17,5% afirmó haberla usado en el último año. Situación similar se observa para la tarjeta de crédito, en donde 13,7% tiene acceso, pero solo 12,2% la usó en el último año. Adicionalmente, resulta destacable que 54,8% de los encuestados respondió que recibe el pago de sus salarios en efectivo, una cifra considerablemente alta que sin duda se convierte en un reto para el sistema financiero y para el país en aras de lograr canalizar estos recursos por medio de las cuentas de ahorro. 

En síntesis, hay que reconocer que el trabajo conjunto entre el Estado y sector privado es imperativo, no solo para continuar con la tendencia positiva en cuanto al acceso a productos sino para superar el principal reto que esto conlleva, que es fomentar su uso entre los clientes. Sin duda, la nueva información del Global Findex hace que el compromiso nacional por la inclusión financiera y la lucha por reducir el efectivo cobre mayor relevancia. Esperamos, en esta dirección, que la meta de reducir la razón entre el efectivo y el agregado monetario M2 de niveles de 11,7 % en 2014 a 8,5 % en 2018, consistente con la promoción de los medios de pago electrónicos, quede oficializada en el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018. Los avances son notorios, pero los retos y desafíos en este frente también lo son y de allí que la Banca continúe comprometida en la dinamización de este proceso bidimensional de inclusión financiera (de acceso y uso), clave para una verdadera profundización financiera en el país.