El leasing y la productividad

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Entre los temas de discusión que prevalecen en el debate económico nacional se encuentra la baja productividad del sector privado. Al incidir de forma negativa en la competitividad local e internacional de nuestros bienes y servicios, nuestra baja productividad ha impedido que el crecimiento potencial de la economía supere el 4,5%, con sus consecuentes efectos sobre las condiciones socioeconómicas del país y, en particular, sobre la reducción de las brechas sociales.

La productividad empresarial depende, además del trabajo calificado y las buenas prácticas, de que las empresas inviertan en investigación y desarrollo, un aspecto que, a su vez, está sujeto al grado de acceso al financiamiento formal que tengan. Así, las compañías que se encuentren en un país con mercados financieros desarrollados tendrán una mayor posibilidad de obtener los recursos necesarios para incrementar su productividad y garantizar un incremento en sus utilidades en el mediano y largo plazo.

En este contexto, resulta imperativo que el sector privado haga un mayor uso de las alternativas de financiamiento empresarial existentes, pues de ellas depende que se incremente la inversión y la innovación. Solo de esta manera el país podrá alcanzar mejoras en la competitividad de los productos y la inserción de nuestras exportaciones en las cadenas globales de valor.

Además de las modalidades convencionales de financiación empresarial, el leasing se destaca como una alternativa de singular importancia que ha logrado canalizar eficientemente los recursos de las empresas. Es un mecanismo mediante el cual una institución financiera adquiere un activo y se lo entrega al cliente solicitante por un tiempo en calidad de arriendo, a cambio del pago periódico de una suma de dinero. Así, el leasing financiero, que financia las adquisiciones de activos fijos productivos, y el operativo, que financia el arrendamiento de dichos activos, son hoy herramientas que están a la mano de los empresarios.

Entre las principales ventajas de esta modalidad de financiación se destaca que, al no tener cuotas iniciales, contar con pagos periódicos más bajos y ofrecer planes de pago flexibles, les permite a las empresas adaptar los pagos a sus flujos de caja y necesidades, sin afectar su liquidez. Este atributo es particularmente útil para las micro, pequeñas y medianas empresas.

Al respecto, las perspectivas para el leasing son promisorias, toda vez que ha sido acogido por las empresas colombianas en los últimos años. En particular, al cierre de 2018 la cartera crediticia de este producto exhibió una tasa de crecimiento real anual de 4,5%, considerablemente superior al 2,4% reportado por la cartera de crédito tradicional para 2018. Sumado a esto, el proceso de recuperación que atraviesa la economía nacional permite pensar que existen claras oportunidades para que las empresas colombianas materialicen sus proyectos de inversión a través de este mecanismo de financiación.

Sin embargo, si bien el leasing tiene un gran potencial, continúa viéndose hoy limitado por el desconocimiento que tienen algunos empresarios. Por ende, es fundamental que el Gobierno implemente con prontitud las estrategias de educación financiera que el país demanda, ya que estas brindarían al sector privado y, en especial, a las micro, pequeñas y medianas empresas, la información necesaria sobre las bondades de una fuente de financiación que, aunque no convencional, se ha posicionado como alternativa de financiamiento para alcanzar mejoras permanentes en la productividad.

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