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Analistas 24/10/2018

Desarrollo financiero

Santiago Castro Gómez
Expresidente de Asobancaria

El desarrollo financiero se encuentra asociado con la adecuada asignación de recursos destinados a emprendimientos productivos, con la reducción de los niveles de la informalidad y la pobreza, así como con un mayor crecimiento económico de largo plazo.

Por ello, la evaluación comprehensiva de su desarrollo y el análisis de los desafíos que se presentan en este frente, continúa siendo un imperativo en la agenda económica y financiera del país.

En un esfuerzo por enriquecer la conceptualización de desarrollo financiero, su evolución y efectos sobre el bienestar de los ciudadanos, organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han venido publicando rigurosos reportes que hoy resultan ser un insumo valioso para los actores locales que realizan las valoraciones sobre las mejoras y rezagos en materia de desarrollo financiero.

Se destaca, por supuesto, la propuesta realizada por el FMI en la que, por medio de un índice sintético de fácil lectura, da cuenta del estado actual del desarrollo financiero en 183 países y de su evolución a lo largo de cerca de 30 años.

Este índice, construido a partir de los pilares de desarrollo de las instituciones y los mercados financieros, además de incluir un compendio de variables relativas al acceso, la profundidad y eficiencia financiera, ha venido evidenciando que las economías desarrolladas exhiben los niveles más altos de desarrollo financiero, mientras que, en los casos de Latinoamérica y África, aun se observan rezagos significativos.

En el contexto regional, Colombia, junto con Brasil y Chile, lidera el desarrollo financiero, superando ampliamente la media global, una posición que fue alcanzada gracias a los significativos esfuerzos que han hecho las entidades financieras en materia de bancarización e inclusión financiera.

En particular, el acelerado incremento en los últimos años de la profundización bancaria, el aumento del acceso que se ha traducido en una cobertura de sucursales y corresponsales bancarios de 100% del territorio nacional, así como la reducción de los costos administrativos, ratifican la sobresaliente gestión del sector y consolidan su contribución a la reducción de las brechas sociales y económicas.

No obstante, el desarrollo financiero de Colombia aun presenta debilidades en lo concerniente a la consolidación de los mercados financieros. En este sentido, preocupa que el mercado accionario se vea marcado por bajos niveles de liquidez, la apatía de las personas naturales a invertir en este, y la dramática disminución del número de las empresas listadas en bolsa (que pasó de 120 en 2001 a tan solo 68 en 2018).

Dentro de los factores que explican este fenómeno se encuentran los altos costos de transacción en el sistema, el profundo daño reputacional generado por el colapso de Interbolsa, entre otros.

Así las cosas, el análisis que se espera se obtenga a partir de la Misión del Mercado de Capitales no solo resultará fundamental para dar solución a los problemas que obstaculizan el desarrollo de este mercado sino para promover el fortalecimiento institucional y las mejores prácticas que contribuirán a que el mercado de capitales pueda desarrollarse y alinearse con el desempeño financiero de los países desarrollados.

De la adecuada formulación y entrada en vigencia de las reformas requeridas dependerá que el desarrollo financiero en Colombia converja con mayor celeridad a los niveles exhibidos en los países avanzados, un hecho que permitirá consolidar mayores sendas de crecimiento económico en el largo plazo.