Analistas

Como lo anticipamos…

El DANE acaba de relevar que el dato de crecimiento del segundo trimestre del año se ubicó en 2.0%. Esta cifra, que se mostró en línea con lo previsto por Asobancaria meses atrás, ha tomado por sorpresa al Gobierno y al promedio de los analistas, obligándolos incluso a revisar sus estimaciones de crecimiento. En efecto, el Ministerio de Hacienda acaba de revisar a la baja sus estimativo de crecimiento para 2016 hacia niveles de 2,5% (frente al 3.0% inicial), lo que lo acerca al pronóstico que la Asociación Bancaria ha venido señalando meses atrás (2,3%). 

De hecho, de forma asertiva los estimativos de Asobancaria se habían venido alejando de las previsiones del grueso del mercado dada (i) su lectura del impacto de las bajas cotizaciones del petróleo sobre la inversión en el sector y la generación de valor agregado, (ii) las restricciones fiscales y su incidencia sobre la dinámica de los servicios sociales y comunales y (iii) el menor dinamismo del sector transporte. 

Este dato, que pareció sorpresivo para buena parte del mercado, no debe leerse sin embargo con pesimismo dado el desempeño de nuestros pares regionales, donde Venezuela y Brasil han registrado caídas del 7,1% y 5,4%, respectivamente, Argentina presenta un relativo estancamiento, con una expansión de tan solo el 0,5% y Chile ha presentado un moderado aumento de 1,5%. De hecho, solo México y Perú registran mayores ritmos de expansión.

El análisis intersectorial ha mostrado una regularidad que bien vale la pena resaltar, y es que en los últimos ocho trimestres el sector de establecimientos financieros ha sido el de mayor contribución a la expansión de la actividad productiva. En efecto, en ausencia de dicha actividad, la economía colombiana hubiera crecido en el segundo trimestre tan sólo un 1,4%, 0.6 pp por debajo del dato observado, un desempeño que, sin duda, obedece a la solidez del sistema. De hecho, a pesar de la incertidumbre en los mercados internacionales, el débil dinamismo de la demanda interna y los menores niveles de liquidez en Estados Unidos, la cartera vencida no han presentado mayores incrementos e, incluso, se mantiene en niveles similares a los observados en el período 2013-2014 (pre-caída precios del petróleo). La solvencia, por su parte, se mantiene muy por encima de las exigencias regulatorias. 

La solidez del sistema financiero ha tenido otro colorario notable y es que la Banca ha mantenido el flujo de crédito a la economía y la inclusión financiera, principalmente aquella que proviene de la base de la pirámide, ha continuado dinamizándose. Es importante resaltar que todos los segmentos del crédito mantienen crecimientos reales positivos y la cartera agregada mantiene ritmos superiores a los de la economía, un hecho que permite esperar que, de cara al cierre de año, Colombia contará con unos mayores niveles de profundización financiera. En materia de bancarización, mientras a finales de 2015 el porcentaje de personas adultas con al menos un producto financiero era de 76,3%, para cierre de 2016 se espera que supere el 79%, un resultado notable en medio de la actual coyuntura.

Si bien las cifras de crecimiento deben leerse con optimismo, sin duda reflejan que este año será uno de los más difíciles desde el 2009 y el proceso de recuperación no será inmediato. De hecho, los esti- mativos apuntan que sólo hasta 2017 la economía comenzará a mostrar señales de recuperación con ritmos de cre- cimiento en torno al 3.0%. 

Sin embargo, pese a que las perspectivas en materia de crecimiento incorporan ahora un ligero sesgo bajista dada la alta probabilidad de un mayor endurecimiento en las condiciones monetarias locales y externas y una elevada volatilidad de los mercados financieros (lo que podría generar un menor apetito por activos emergentes), la recuperación de la industria, la puesta en marcha de los grandes proyectos de infraestructura y la mejora en la competitiva del país nos permite ver con optimismo los años venideros.  La banca, desde luego, continuará soportando la recuperación y la anhelada recomposición productiva para los próximos años.