Analistas

Alertas tempranas

La fase final de la absorción del choque externo en los años 2015-2016 se vio reflejada en predecibles menores ritmos de expansión del consumo interno y de la inversión. Sin embargo, el grueso del mercado considera que la colombiana tocó piso en el tercer trimestre de 2016, por lo que para 2017 se espera que comience un lento pero sostenido proceso de reactivación. En efecto, las expectativas de crecimiento para este año se ubican en promedio en niveles cercanos a 2,4% anual, levemente por encima del crecimiento registrado en 2016 (2%). No obstante, el comportamiento reciente de los principales indicadores adelantados de la economía parece sugerir que, contrario al consenso, el inicio del año ha sido más difícil de lo que se esperaba y el repunte de la economía podría tardar más de lo inicialmente previsto.

En efecto, el Dane reveló hace pocos días que la producción industrial mensual retrocedió 12,7% en el primer mes del año frente a diciembre de 2016. Si bien es usual que este indicador se reduzca en enero debido a sus efectos estacionales, el dato fue sustancialmente menor que el registrado en el mismo mes del año anterior (-10%). A este mal resultado se le suma el menor dinamismo de las ventas industriales, las cuales pasaron de una expansión cercana a 5,3% en enero de 2016 a un modesto crecimiento de 1,7% en enero de este año, aún pese a que las ventas del sector de refinación de petróleo se aceleraron en cerca de un punto porcentual.

Los desfavorables resultados en materia económica, desafortunadamente, también provienen del sector comercio. En enero, las ventas reales del sector sin incluir combustibles retrocedieron en 1,4% y sin incluir combustibles ni vehículos se contrajeron cerca de 0,7%. Este resultado podría deberse al impacto negativo del incremento de la tarifa del IVA sobre el consumo de los hogares, factor que también incidió en el desplome de la confianza del consumidor, que en enero se ubicó en el nivel más bajo en la historia del indicador. 

Si bien los efectos de la reforma tributaria sobre la dinámica de precios parecen hoy ser menores frente a lo que se estimaba inicialmente, lo cierto es que la confianza sobre las condiciones económicas se ha venido deteriorando y el balance de incertidumbres despierta inquietudes.

Por el lado del sector industrial, inquietan los resultados en producción y ventas, no solo porque se esperaba que con la aprobación de la reforma tributaria se aclarara el panorama en el sector privado y se reactivaran las canales de inversión, sino porque buena parte de la recuperación de la economía depende, ahora más que nunca, de la aceleración en el crecimiento del sector industrial. Los indicadores adelantados del comercio y la confianza del consumidor, por su parte, evidencian la debilidad de la demanda interna y sugieren que los hogares prevén unas condiciones económicas más restrictivas para el inicio del año, de allí que la dinámica del consumo pueda verse afectada en el primer semestre.

En este contexto, es preciso mencionar que en enero el indicador de morosidad de la cartera se incrementó en 6 puntos porcentuales y se ubicó en 3,7%, un resultado en buena parte atribuible al deterioro de la cartera comercial. A pesar de que la morosidad todavía se encuentra lejos de los niveles que exhibió durante el período de crisis de 2008-2009, es importante continuar monitoreando de cerca este indicador.

En este contexto, el proceso de recuperación dependerá de la velocidad con que el Banco de la República reduzca su tasa de política monetaria y de nuestra capacidad de aprovechar las ventajas competitivas en materia de exportación. Los indicadores deben monitorearse con especial atención para, de ser preciso, ampliar el alcance de Colombia Repunta y activar las baterías contracíclicas en un país donde la confianza se disipa y el proceso de recuperación se muestra más lento que el anticipado.