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Informes de sostenibilidad: coherencia corporativa y conocimiento

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Anualmente las organizaciones privadas y públicas realizan el informe de sostenibilidad con los avances y logros de acuerdo con lo planeado. En algunas ocasiones, esta labor se hace como un cumplimiento a un requisito y una labor netamente informativa, pero en verdad lo que tienen en sus manos es la oportunidad de consolidar su coherencia corporativa para lograr un equilibrio entre lo que se dijo -la planeación-, con lo que realmente se hizo -la gestión-.

Primero, debemos tener claro qué es sostenibilidad y para ello recordemos la definición de desarrollo sostenible, que desde 1987 propone la ONU: “un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”. Los invito a comprender esta definición para evidenciar las verdaderas implicaciones de ser sostenibles y convertirla en la base para tomar decisiones organizacionales a largo plazo. Es proyectar la organización en el contexto de nuestros tataranietos. Por ello, la propuesta es cambiar la dinámica de reportar, a convertir los informes en un examen a conciencia y de conciencia de la gestión organizacional.

Esta nueva visión implica comprender que estos informes se deben realizar con enfoque sistémico y teniendo como protagonistas a los grupos de interés; así mismo, es la oportunidad de fortalecer el conocimiento generando memoria organizacional de forma permanente y realizar una autoevaluación de su coherencia corporativa.

Para comprender el enfoque sistémico, recordemos los pilares de la sostenibilidad, en los cuales se basa la estructura de estos informes. Pero el reto aquí no es verlos como una lista de aspectos que se deben tener en cuenta, sino como un sistema que busca retos entre ellos. La gestión social con la económica, para alcanzar la equidad, la gestión económica con la ambiental para lograr la viabilidad y la gestión ambiental con la social para tener un contexto vivible. Es en estas interacciones en esencia donde se deberían reportar los avances y logros de las organizaciones.

Tener como protagonistas a los grupos de interés va más allá de informar qué acciones o estrategias se realizaron para ellos. La evolución es identificar qué tan efectiva fue la gestión e identificar qué sentido encontraron los grupos de interés a lo que la organización hizo para ellos, escuchar sus percepciones y poder, a través de sus relatos, conocer cómo se agregó, o no, valor a sus vidas y a su contexto. 

Por otra parte, tal vez uno de los procesos más dispendiosos en el momento de preparar informes es recopilar la información, esta es la oportunidad de generar una nueva dinámica de memoria corporativa. Diariamente todas las personas de la organización realizan y logran avances hacia las metas corporativas y posiblemente muchos de estos aspectos cotidianos se diluyen o se olvidan, dejando de lado aspectos relevantes. Por ello, construir una memoria de datos e imágenes cotidianos, permite ampliar el conocimiento que se tiene del quehacer y el cómo se hace la organización día a día. 

Finalmente, realizar una autoevaluación de coherencia corporativa. Es decir, se propuso un plan anual, lo comunicamos y ahora qué tan coherentes fuimos entre lo que se dijo con lo que se hizo. Esta autoevaluación es el principal aporte que los informes de sostenibilidad hacen a las organizaciones para conocer cómo agregan valor a la sociedad al ser sostenibles. 

Por estas razones al hacer un informe de sostenibilidad lo que en realidad la organización hace es darse la oportunidad de generar nuevas dinámicas de conocimiento y autoevaluación, para alcanzar más que credibilidad y confianza, una coherencia corporativa.
 

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