Analistas

Recuperación del sector bancario

La lenta dinámica de crecimiento económico en Colombia durante 2017 impactó de manera significativa el crecimiento y la calidad de los activos de crédito del país. Por primera vez en lo corrido de la década, la profundidad (Cartera de créditos / PIB) mostró un retroceso anual al ubicarse en 47,3%, un 0,2% menos que en 2016, esto no siendo un dato menor ya que evidencia la baja capacidad de endeudamiento de hogares y empresas, sumado a la mayor robustez en el análisis crediticio que realizan los bancos.

Con un crecimiento anual del PIB de apenas 1,8%, una inflación por encima del rango meta y la reducción de la calificación crediticia de la Nación por parte de algunas agencias calificadoras, 2017 pasó a la historia reciente como uno de los años de mayor complejidad para el sector financiero con una cartera vencida que alcanzó $18,7 billones, una cifra récord que mostró una expansión de 44% con relación a 2016. Otras cifras que reflejan los tímidos resultados del sector son el pobre crecimiento anual del volumen de desembolsos de apenas 7,3% y un crecimiento anual de la cartera de créditos de apenas 6,2%, muy por debajo del crecimiento promedio de los últimos 10 años que se ubica por encima de 10%.

Por otro lado, la política monetaria expansiva del Banco de la República aún no muestra importantes niveles de transmisión, en parte debido a que las entidades bancarias han apretado los volúmenes de crédito irrigados a la economía, dado que el riesgo de crédito y el deterioro de las carteras han mostrado aumentos significativos durante los últimos meses, en parte impulsados por eventos puntuales como Ruta del Sol II, los problemas financieros de Electricaribe y más recientemente los problemas estructurales y financieros que afrontan los sistemas integrados de transporte del país. De igual manera, ante la política expansiva del BanRep, esperamos que los márgenes de intermediación de los principales bancos se reduzcan paulatinamente.

Al complejo momento del ciclo económico se suma la incertidumbre política generada por las elecciones presidenciales del presente año, donde aún no se vislumbra un claro panorama. Sin embargo, ante el escenario de victoria de un candidato pro-mercado, el segundo semestre del año y 2019 podrían mostrar impulsos adicionales a la confianza del sector financiero, lo que estimamos podría llevar el crecimiento de la cartera a lograr un crecimiento anual promedio entre 9% y 11% para 2018 y 2019, llevando el nivel de profundidad a ~49,3% en 2019, indicador que aún estaría muy por debajo de países como Chile que cuentan con una profundidad cercana al 75%.

Sin embargo y a pesar de todos los riesgos que enfrenta el sector, las mejores perspectivas de la economía para los próximos años con un PIB creciendo a niveles de 2,5% y 3,2% para 2018 y 2019 respectivamente, deberían permitir una reactivación del sector bancario colombiano. Por lo tanto, estimamos que el crecimiento de la cartera de créditos podrá venir acompañado de mejores niveles de riesgo y de calidad de los activos.

Adicionalmente, y como lo han ratificado las calificadoras de riesgo, los principales bancos locales cuentan con suficiente solvencia que estimamos se mantengan en niveles saludables para seguir cumpliendo estándares internacionales como Basilea III. De igual manera, las provisiones del sector crecieron un 26% durante 2017, alcanzando una razón de cubrimiento de 134%, lo que demuestra que las entidades bancarias colombianas cuentan con un balance sólido para cubrir el portafolio de mayor deterioro.
En conclusión, pese a que el sistema financiero colombiano continúa y creemos continuará enfrentando grandes retos en los próximos años, nuestras estimaciones y perspectivas son más favorables que hace algunos meses, ya que estimamos que el principal catalizador de crecimiento saludable y sostenido para el sector financiero será el desarrollo económico generalizado del país. Por otro lado, factores como la política monetaria del Banco de la República, los resultados electorales y posibles nuevos casos como el de Electricaribe tendrán una gran incidencia en el desempeño del sector y pueden generar volatilidad en el corto plazo.