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Una relación bilateral compleja

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La forma como reaccionó el gobierno venezolano a la visita del excandidato presidencial Henrique Capriles a Bogotá es una demostración de debilidad.  Se ha querido interpretar la reunión protocolar de Capriles con el presidente Santos como un complot colombiano para desestabilizar a la nación vecina.  Este peculiar episodio ilustra la dificultad que tienen los líderes de la Revolución Bolivariana para tolerar el disenso a nivel interno.  Hacia el mundo exterior, la propia incertidumbre respecto a la eficacia del régimen los lleva a considerarse víctimas de las acciones conspirativas de fuerzas hostiles. 

 
Parte de la inseguridad gubernamental obedece a las dudas que han surgido acerca de la legitimidad de su mandato.  El resultado de las elecciones presidenciales celebradas en abril ha sido cuestionado por los dirigentes de la oposición.  El Consejo Nacional Electoral rechazó la solicitud de hacer un recuento detallado de los escrutinios.  La consiguiente negativa a reconocer la veracidad de los datos electorales oficiales por parte de la oposición ha creado un clima de crispación.  El oficialismo acudió al recurso de la agresión física contra los diputados de la oposición en la sede de la Asamblea Nacional.  El presidente Maduro no ha logrado establecer su autoridad sobre las facciones que componen el partido de gobierno.
 
Otro factor que está afectando la gobernabilidad es consecuencia de la magnitud de los desequilibrios económicos acumulados.  El gasto público se ha desbordado. El sector productivo se ha debilitado.  Se estima que el déficit fiscal de Venezuela en el año 2012 fue del orden de 15 % del PIB.  Un manejo económico desacertado y errático ha causado desabastecimiento, carestía, falta de insumos importados para la actividad empresarial y la pérdida acelerada del valor adquisitivo de la moneda.  
 
La escasez de divisas y la falta de confianza en la política económica se traducen en una cotización del dólar en el mercado paralelo cuatro veces mayor a la de la tasa oficial de cambio.  El crecimiento del PIB en los primeros tres meses de 2013 fue de 0.7%.   En el mes de abril, el índice de precios al consumidor registró un incremento de 4.3%.  Pdvsa, la empresa petrolera estatal, ha sufrido un enorme deterioro operacional y financiero.  Las medidas  adoptadas para tratar de corregir esos desequilibrios han resultado ser poco efectivas.
 
Estos antecedentes contribuyen a explicar la irritabilidad de las autoridades venezolanas y las referencias a eventuales retaliaciones contra Colombia por la visita de Capriles.  Se ha sugerido poner fin a la presencia de Venezuela en el proceso de paz, así como la interrupción de los intercambios comerciales.  No es aconsejable conducir las relaciones internacionales de esa manera.  La presencia de Venezuela en las negociaciones de paz es deseable, pero no es indispensable.  Y habida cuenta del nivel de desabastecimiento, Venezuela obtiene beneficios considerables de las importaciones procedentes de Colombia.  Es de esperar que el trato prudente, por los conductos regulares, de este impasse, contribuya a serenar los ánimos en Caracas y a evitar una tensión diplomática innecesaria. 
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