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Observaciones económicas de fin de Año

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El desempeño económico de 2017 ha resultado ser menos favorable de lo que se esperaba. El ritmo de crecimiento registrado es inferior al del potencial de la economía. Si bien algunos indicadores insinúan un cambio de tendencia, la reactivación prevista es apenas modesta. La ralentización económica da origen a la inconformidad y al pesimismo. Para lograr objetivos ambiciosos de desarrollo y bienestar social, el país requiere alcanzar una tasa de crecimiento de no menos del doble de la actual. Esa meta debe convertirse en parte integral de la agenda nacional de corto y mediano plazo.

Si se tienen en cuenta otros factores, puede atenuarse el aspecto decepcionante del crecimiento económico de 2017. La trayectoria descendiente que ha tenido el Índice de Precios al Consumidor permite prever durante el transcurso del año 2018 una inflación de cerca de 3% anual, el punto medio del rango meta. A este resultado han contribuido unas cosechas abundantes, la política monetaria y la ralentización de la economía. La consecuente reducción de las tasas de interés bancarias favorece a los agentes económicos y facilita las decisiones de inversión.

Aunque el sector externo todavía no exhibe un dinamismo sobresaliente, empieza a transmitir señales positivas. Están apareciendo algunas exportaciones agropecuarias no tradicionales, tales como la piña, el aguacate y el aceite de palma, con posibilidades de crecimiento considerables. En el sector de exportación de servicios, el turismo internacional está demostrando su potencial. Con una cifra de cinco millones de visitantes extranjeros, equivalente a 10% de la población nacional, el sector se encuentra aún en etapa incipiente. Pero si mantiene el ritmo de crecimiento que ha tenido, podría duplicar su tamaño en pocos años. Tanto la diversificación de las exportaciones de bienes como las de servicios son manifestaciones de la creciente inserción del país en la economía internacional. El nivel actual de la tasa de cambio tiende a afianzar ese proceso y contribuye a impulsar el desarrollo regional.

Respecto a la evolución reciente del mercado laboral, sobresale la reducción que registra el desempleo rural, hasta ubicarse en un nivel equivalente a la mitad del nivel nacional. Algunas actividades agrícolas experimentan situaciones cercanas al pleno empleo, inclusive de escasez de mano de obra. A pesar de pasar desapercibida, la resiliencia demostrada por la economía colombiana para absorber el aumento de trabajadores ocasionado por flujos migratorios es un hecho destacable. Se estima en una cifra superior a un millón el número de personas que han ingresado al país desde Venezuela, como inmigrantes o como nacionales repatriados. Estos nuevos entrantes al mercado de trabajo representan un incremento significativo en la fuerza laboral del país. Portugal, con una economía bastante menor que la colombiana, pudo absorber 750.000 inmigrantes, a raíz de la pérdida de las colonias africanas. Incrementos inesperados en la población económicamente activa, bien manejados, pueden hacer una contribución valiosa al país receptor.

A pesar de las dificultades, hay razones que permiten esperar para Colombia mejores noticias económicas en 2018.

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