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Cambio radical en Medellín

El cambio que ha experimentado la ciudad de Medellín en las últimas décadas tiene una importancia que transciende el ámbito local. Por una parte, el modelo que ha producido tan favorables resultados es replicable en otras ciudades del país.  Por otra, se reconoce que en una economía globalizada, las unidades geográficas que compiten son las regiones, más bien que las naciones.

La fórmula que ha transformado el área metropolitana de Medellín puede resumirse de la siguiente manera:

Conformar gobiernos locales honestos, competentes y eficaces; brindarles  colaboración decidida por parte del sector empresarial y la sociedad civil.
Educar. Asignarle prioridad a la inversión en capital humano; crear condiciones propicias para que la ciudad pueda atraer y retener talento.
Diversificar y fortalecer el sector empresarial; promover una cultura de empresarismo.

Proyectar el sector empresarial hacia el comercio internacional; dejar marchitar las empresas no-competitivas.
Establecer mecanismos de colaboración entre las autoridades locales y el sector empresarial para impulsar iniciativas culturales, recreativas y cívicas que eleven la calidad de vida urbana.

Crear un clima atractivo para la inversión, tanto nacional como extranjera.

Barranquilla ha logrado resultados notables habiendo adoptado prácticas similares.  En ambas ciudades, los respectivos dirigentes empresariales han asumido la responsabilidad de elevar la calidad del gobierno regional, con lo cual contribuyen a mejorar el entorno económico relevante.

Varios aspectos de la nueva estructura económica de Medellín merecen señalarse.  Los tradicionales pilares fabriles antioqueños, la producción de telas y de cigarrillos, han sido reemplazados por un entramado industrial más complejo y diversificado, en sectores con mayor valor agregado y con posibilidades de competir en los mercados internacionales.

El proteccionismo a ultranza de antaño, que se tradujo en atraso tecnológico y anquilosamiento gerencial, ha sido sustituido por el énfasis en la productividad y el empeño por exportar.

El cambio de enfoque, de un mercado interno pequeño pero cautivo, al mercado mundial, tuvo como requisito previo hacer el relevo de los cuadros directivos de las grandes empresas que lideraron el renacimiento industrial antioqueño.

La modernización del aparato manufacturero ha estado acompañada por una creciente exportación de servicios financieros, administrativos, de ingeniería, construcción, diseño industrial y de salud, entre otros.  La topografía y la dotación de recursos hídricos han creado condiciones propicias para la exportación de energía renovable y sistemas de manejo de redes eléctricas de alta tensión. 

Estos componentes, a los cuales se agrega una intensa actividad comercial, le han permitido a Medellín y su área de influencia inmediata alcanzar un PIB regional comparable al de Uruguay.

Cerca de un tercio de la población de la ciudad no ha podido aprovechar estos avances.

Subsiste la necesidad imperiosa de emprender un esfuerzo focalizado para capacitar y dotar de oportunidades de empleo formal a  la población de menor ingreso entre las edades de dieciséis y veinticuatro años que se debate entre el desempleo y los comportamientos antisociales.  Esa es la tarea pendiente que tiene Medellín si desea convertirse en una ciudad de clase mundial.