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Paro y reformas estructurales

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Roberto Junguito

El Paro Nacional adelantado el día de ayer tuvo como objeto expresar el rechazo de varios grupos de la sociedad a los cambios o reformas estructurales que la Administración Duque y los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Ocde han venido mencionando como medidas deseables de adelantar para consolidar el progreso económico y social del país y que los grupos que promovieron las marchas han considerado que se deben rechazar casi por principios ideológicos, ya que la mayoría de dichas iniciativas ni siquiera se han desarrollado en forma de proyectos de ley o de regulaciones explícitas sobre las cuales se pueda adelantar un análisis sobre su posible impacto ; esto es, sobre sus posibles bondades y defectos.

Esto lleva a reflexionar qué son, en la realidad, las reformas estructurales. De acuerdo a la literatura económica, estas son, en esencia, las medidas que modifican el tejido de una economía, es decir, el marco institucional y regulatorio en el que operan las empresas y los particulares. Están diseñadas para fortalecer la economía y mejorar su crecimiento potencial. Al respecto, cabe destacar que el término estructura económica se acuñó inicialmente por Carl Marx al referirse a la infraestructura económica por oposición a la “superestructura” política -ideológica, aspecto que muy probablemente desconocen los promotores del Paro.

Respecto a las reformas estructurales y su impacto en la evolución de los países emergentes, cabe destacar que de acuerdo a la revisión adelantada y publicada en un reciente documento del FMI sobre las Perspectivas Económicas Mundiales señalan que su impacto en el crecimiento económico y el bienestar social en los países emergentes que las han adoptado, contrario a la visión expresada por los promotores del Paro, han sido muy positivos. En efecto, el estudio indica que la experiencia histórica de las décadas recientes ratifica que las reformas adoptadas han tenido efectos muy positivos en la recuperación de las economías.

Entre otras, cita como grandes experiencias de éxito lo logrado entre 1998-2007 en Colombia, junto con lo sucedido en ese mismo lapso en Egipto, Rumania y Sri Lanka. Entre las principales áreas de reformas estructurales que se traducen en mayor crecimiento y bienestar social se mencionan aquellas que tocan aspectos financieros internos como la desregulación y la estabilidad fiscal, la liberalización del comercio exterior, las reformas en los mercados de productos, las reformas laborales mediante mayor flexibilización laboral y la formalización, así como aquellas que cimientan la gobernabilidad.

Esta experiencia y recomendaciones internacionales traen lecciones muy importantes para Colombia, en particular, nos lleva a ratificar, no obstante, las objeciones de los manifestantes, la conveniencia para el progreso económico y social que el país adelante las reformas estructurales que se requieren, incluyendo la pensional y laboral y que el Congreso proceda a aprobar la Ley de Financiamiento para garantizar la estabilidad fiscal. La inconformidad con este tipo de reformas que llevó a promover el Paro Nacional, a su vez, trae una lección muy importante y es la conveniencia de que el Gobierno proceda a consolidar las propuestas de reformas que necesita el país de frente y con la participación, concurso y apoyo de todos los grupos de la sociedad.

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