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La tasa de cambio y los flujosde comercio

Uno de los temas más importantes del reciente documento del Fondo Monetario Internacional sobre el Panorama Económico Mundial, más conocido como el World Economic Outlok (WEO) 2015, es el contenido en el capítulo tres del informe titulado: Tasas de Cambio y Flujos de Comercio: ¿Están Desconectados?. El capítulo plantea un tema de mucho fondo y discusión actual en Colombia y es si las grandes fluctuaciones que se vienen registrando en las tasas de cambio en todos los mercados tienen o no una incidencia en los flujos de comercio; esto es, en las exportaciones e importaciones de los países. 

Algunos analistas plantean que el impacto es significativo y consistente con lo esperado por la teoría económica tradicional. Esto es, que una devaluación de la tasa de cambio real estimula las exportaciones ya que estas resultan ser más baratas para los compradores del extranjero y reduce la demanda de productos importados que se encarecen en términos de la moneda local, en nuestro caso, pesos, como resultado de la depreciación de la tasa de cambio. Otros analistas argumentan que actualmente se ha perdido ese vínculo y se han desconectado la tasa de cambio y los flujos de comercio en la experiencia más reciente. Esa tiende la observación y la queja y preocupación de muchos analistas en Colombia. 

Esta desconexión en caso de estarse dando traería consigo, según el FMI, implicaciones profundas sobre el manejo de la política económica. Entre otros aspectos, complicaría la solución de los desequilibrios de la cuenta corriente de la balanza de pagos, pues la gestación de un déficit en el balance del comercio exterior no encontraría solución con los cambios en los precios relativos para importar y exportar que surgen de la devaluación de la tasa de cambio. En el contexto de Colombia, una desconexión entre la tasa de cambio y el flujo comercial implicaría que la caída de las exportaciones de petróleo originadas en la baja de los precios del crudo no se podría corregir con la devaluación de la tasa de cambio real que ha venido ocurriendo y que se espera se traduzca en el estímulo de las exportaciones diferentes del petróleo y en una baja de las importaciones y el estímulo de producción interna que las sustituya.

El FMI procedió a preguntarse si un incremento en la tasa de cambio real se traspasa a los precios internos de los bienes importados y, segundo, en qué proporción, dicho incremento en los precios frena los volúmenes importados. También, adelantó un ejercicio simétrico para las exportaciones. Sus resultados coinciden con lo que sería de esperar según la teoría económica tradicional. Una depreciación del 10% en la tasa real efectiva de cambio se encuentra asociada con un incremento en las exportaciones netas y el incremento de estas, en promedio, sería del 1.5% del Producto Interno Bruto (PIB). El problema es que el impacto no es inmediato y, en ocasiones, solo se materializa en algunos años. El mensaje, entonces, es que no nos debemos desesperar. La corrección del desequilibrio de la balanza de pagos muy pronto se comenzará a dar y este se inicia de manera más inmediata con el freno y la sustitución de las importaciones. La evidencia colombiana así lo demuestra. Según el Dane las importaciones cayeron un 11% en los ocho primeros meses del año. Hay que dejar que el esquema de tasa de cambio flexible cumpla su función.