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La crisis financiera europea: un legado histórico

La severidad y el posible impacto mundial de la crisis económica en Europa cambian diariamente. En medio de las dificultades registradas en algunos países, los reportes económicos de la semana pasada auguraban una perspectiva relativamente positiva. En su revisión de las proyecciones económicas el Fondo Monetario Internacional estimaba que el crecimiento mundial para el 2012 sería del 3.5% anual. Aunque reconocía que la recuperación económica mostraba signos de debilidad, respecto a Europa anotaba que había habido una respuesta positiva frente a las medidas económicas aprobadas por los líderes de la Unión Europea, señalaba que los programas de ajuste fiscal procedían de acuerdo con lo esperado, y mostraba un modesto optimismo sobre la posibilidad de consolidar unos acuerdos frente a la creación de una unión bancaria y fiscal.

Esta semana la situación luce más pesimista. Se tiene conocimiento de que España registró un deterioro en todos sus indicadores económicos y la recesión se agudizó en el último trimestre. Además, en los círculos políticos se habla de la dificultad que enfrenta su gobierno para adoptar las medidas de austeridad requeridas. Así mismo los datos de la producción industrial en Alemania y Francia registraron su peor comportamiento en varios meses. De otro lado, la calificadora de riesgo Moody’s procedió a rebajar la perspectiva (outlook) de Alemania, Holanda y Luxemburgo de estable a negativa. Entre los motivos que le llevaron a tal decisión anota que su punto de vista  cambió dado que se ha acentuado la necesidad de que los países más fuertes de Europa tengan que reforzar su apoyo financiero y en razón a que se ha incrementado la probabilidad de que Grecia proceda a salirse del euro.

El caso de Grecia es especialmente preocupante e ilustrativo. Es preocupante porque los sucesos de Grecia pueden tener una gran repercusión en la marcha de la economía mundial. La denominada troika compuesta por representantes del Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea se encuentra visitando de nuevo ese país, con el fin de verificar si se han venido adelantando las medidas de ajuste fiscal y financiero, para autorizar el desembolso de los denominados fondos de salvataje (bailout). Según el Primer Ministro Antonis Samaras, la recesión en ese país este año puede llegar a representar una caída de su Producto Interno Bruto del 7% y sólo se vislumbra que se pueda llegar a una recuperación hacia el 2014.

Es también ilustrativo porque lo sucedido en Grecia a finales del siglo XIX no dista mucho de lo que enfrenta hoy en día. Según lo destacaba el Presidente Rafael Núñez en un escrito titulado, El Curso Forzoso, “en 1881 los gastos públicos de Grecia duplicaban los ingresos y la deuda abrumadora del Estado, era consecuencia de la ruina del país desde la fundación del reino; á la mala administración de la regencia bávara, al bloqueo del Pireo en 1850 por los ingleses, á las malas cosechas de 1851-1853, y á los desaciertos de la revolución de 1862”. Agregaba: “Habiendo tratado Grecia de salir del curso forzoso, á pesar de tener, como Italia, el régimen incompleto del bimetalismo, quiere adoptar el tipo único del oro; demostrando así que sus economistas y sus hombres de Estado no consideran que saldrán verdaderamente del curso forzoso, sino entrando en el régimen del tipo único del oro.” Se puede concluir que tanto entonces como ahora, la paz pública, la disciplina fiscal y el régimen cambiario son fundamentales para la buena marcha de las naciones y que, en el caso de Grecia, la salida del euro puede ser su peor curso de acción.