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La Educación, el único camino para superar la pobreza

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A comienzo de este año, las empresas mineras que conformamos el Sector de la Minería a Gran Escala firmamos un pacto que nos compromete a luchar contra la pobreza extrema en nuestras áreas de influencia. Son muchos los factores que determinan que una comunidad esté categorizada como pobre, y uno de ellos es la falta de acceso a la educación superior. Me detengo en este punto porque creo que la educación es un asunto crítico fundamental que se debe tener en cuenta en cualquier estrategia que se emprenda con el objetivo de sacar de esta condición de pobreza a miles de familias y más aún es la clave de la competitividad.

Un país como Colombia, rico en recursos naturales, con una fuerza de trabajo incansable, con talento y un enorme capital humano en toda la geografía nacional,  no puede permitirse rezagos en materia educativa, los colegios y universidades públicas y privadas deben propender por una formación bilingüe y de calidad que llegue a todos los colombianos. La educación  genera movilidad social, garantiza las libertades de los individuos y les entrega las herramientas para que cada ciudadano por sí mismo salga de su condición de pobreza.

Colombia es un destino atractivo para la inversión extranjera lo cual representa una oportunidad de crecimiento económico para nuestro país y una buena fuente de empleo. Estas  compañías que ingresan al país buscan fuerza laboral con formación técnica, tecnológica y profesional de preferencia bilingüe, y es en este último aspecto en donde se presenta la mayor deficiencia no sólo por la ausencia de voluntad de las instituciones sino también por el desinterés de los jóvenes. Sin embargo, estamos a tiempo para actuar.

Para dar un ejemplo,  el sector minero y petrolero atrae y retiene talentos mediante políticas de remuneración atractivas, posibilidades de desarrollo profesional y altos niveles de salariales a sus equipos de trabajo, en comparación con otros sectores. Las falencias en educación formal y la indiferencia por el bilingüismo terminan restringiéndoles  a los jóvenes de las regiones  la oportunidad de acceder a becas de estudio en el exterior y a la postre a dichos trabajos e incluso el chance de viajar a trabajar en las grandes empresas del mundo como sin duda lo merecen. Es la educación de calidad y la enseñanza de una segunda lengua la que les dará a los jóvenes de Colombia herramientas para competir, no sólo en Colombia sino en el mundo por empleos de calidad y bien pagos. Qué bueno sería que los colegios públicos de todos los rincones del país enseñaran y certificaran a sus graduandos en una segunda lengua y que la educación superior técnica y tecnológica reforzara esa educación bilingüe para hacer de nuestros egresados unos competidores de peso en el mercado mundial laboral. Esta calificación de los ciudadanos para que sean competitivos en el ámbito laboral, es la base del  valor compartido que nosotros como organizaciones empresariales debemos promover.

En esta era globalizada la enseñanza de un segundo idioma no puede ser un lujo de unos pocos en las grandes capitales del país, debe y puede llegar a ser un derecho que no le podemos negar a ningún niño de Colombia. En esa ambiciosa apuesta el Gobierno Nacional puede contar con el apoyo irrestricto del sector minero, porque somos aliados del desarrollo de Colombia y creemos que el sector público y el privado pueden trabajar mancomunadamente en pro de las comunidades que más nos necesitan.

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