.
Analistas 25/04/2021

Pescando en el balde de mamá Leonor

Ramiro Santa
Presidente Sklc Group

Los esfuerzos para conseguir recursos por parte del Gobierno con el propósito de salir del endeudamiento ocasionado por la pandemia, continuar con los programas asistencialistas para los más desfavorecidos y no perder la posición en la calificación de riesgos de inversión no serán suficientes, es necesario cambiar de fórmula.

Ni los congresistas ni los partidos políticos, en año de campaña, arriesgarán su capital electoral, ni mucho menos con ordeñar a los mismos contribuyentes de siempre, el Gobierno conseguirá la solidaridad de quienes le han tendido la mano.

Tampoco conseguirá mejorar su popularidad si no complementa la exprimida con acciones contundentes como la atracción de nuevas inversiones en el país que ya hay varias en desesperantes esperas burocráticas, de licenciamiento y otras sin viabilidad por ausencia de la institucionalidad en las regiones. Falta decisión política, compromiso y presencia en las regiones, se necesitan obras inmediatas y de alto impacto que se pueden hacer si se facilita la gestión de las empresas en la modalidad de obras por impuestos.

Con la certeza que si se hiciera una encuesta a toda la población colombiana con la pregunta: ¿En quién confía más: en un empresario o en un burócrata del gobierno? La respuesta tajante sería en los empresarios. Primero, porque la mayoría de colombianos tienen algún tipo de negocio o emprendimiento y son empresarios; segundo, porque todos los que han emprendido una actividad económica saben lo importante de conocer los detalles, dominar los costos, saber de las eficiencias y cumplir las metas de calidad, tiempos y costos. Y tercero, por el abismal paquidermismo y miedo burocrático que impide a los funcionarios estatales tomar decisiones prácticas y acertadas a tiempo.

La modalidad de obras por impuestos ha sido un éxito rotundo en Perú gracias a que los empresarios además de tener conocimiento, profesionalismo y calidad saben la importancia de construir el aprecio de las comunidades, de incrementar los niveles de confianza y de fortalecer la institucionalidad a través del cumplimiento de los Planes de Desarrollo Municipal.

En Colombia las empresas grandes contribuyentes (con ingresos superiores a 33.600 UVT) pueden pagar hasta el 50% de su impuesto de renta mediante la destinación de dicho valor a la inversión en obras y proyectos de viabilidad en los municipios más afectados por el conflicto armado (Zomac).

El compromiso y aporte de las empresas en esas zonas ha sido importante, pero se debería abrir a esa posibilidad de pagar los impuestos con obras en todo el país, en las regiones y comunidades donde y con quién las empresas generan su riqueza -y lo más importante-, hacer una reglamentación expedita, desde las regiones en el marco de los planes de desarrollo y focalizarlo más a los resultados que al proceso.

Solo con ideas audaces y diferentes vamos a recobrar y mejorar la tendencia que traía el país en hasta el año 2017, donde los indicadores de pobreza, de inclusión, de empleo, de crecimiento venía en clara tendencia a la mejora. Si se compara la calidad de vida de los abuelos es claro que cada vez hay más y mejor educación, salud más incluyente, más y mejores oportunidades equitativas.

Pero esta pandemia está poniendo a prueba el talante para construir muchos casos de éxito desde la industria, desde los productos agropecuarios que son nuestro orgullo y que aseguran nuestra autosuficiencia alimenticia y con excedentes para exportar; con productos naturales no convencionales con valores agregados para exportación (caso medicinas y cosméticos); con el mercado de CO2, para recibir ingentes sumas de divisas por cuidar y recuperar bosques; con obtención de minerales nuevos en nuestra canasta como el cobre y la aceleración de exportaciones de minerales tradicionales; la producción para autosuficiencia y exportación de combustibles de transición, como es el gas, con tecnologías de punta, y para terminar, la producción de cultura, que además de los importantes beneficios económicos es la única forma de reconocer nuestra identidad y nuestro orgullo de la gente trabajadora.

Seguir pescando en el mismo balde no es viable. Si el criterio parte de que es mejor dar subsidios que generar empleo; que es justo castigar el ahorro, el incentivo a la vivienda y las pensiones; si la estrategia es obtener recursos con castigos y no con incentivos; si se piensa que es mejor importar alimentos "más baratos" y gas "de mejor calidad" que asegurar la autosuficiencia alimentaria y energética; si se plantean los dilemas binariamente como oro o agua, petróleo o vida; si se sigue pensando que las riquezas naturales son solo para contemplarlas y no verlas como la riqueza estratégica que necesita el mundo como pulmón y transformador de CO2 con servicios bien pagos el país seguirá siendo uno más de los que da tumbos económicos, sociales, ambientales y políticos pues las hienas son inclementes como nos consta en Venezuela, Argentina, Salvador y Bolivia.