Analistas 04/11/2020

Pasiones de las trincheras

Gracias a las redes sociales e internet, son muchas más las ideologías, personas y posiciones a las que tenemos acceso actualmente que en toda la historia de la humanidad antes de sus invenciones. Pero ciertamente, por ese medio, la información nunca es ni lo suficientemente profunda, ni lo suficientemente objetiva.

De esta tendencia no se escapan ni los noticieros donde en muchas ocasiones, a cambio de cumplir su compromiso ético de dar información objetiva, mutan en una narrativa con sesgo ideológico, creencias del editor, intereses o juicios de valor que falta a la verdad.

Si eso pasa en los noticieros y medios de comunicación que cumplen una función social de informar aconteceres, desde las redes sociales donde solo todos los usuarios se convierten en víctimas y victimarios pues no se hace ningún esfuerzo para distinguir la verdad de la mentira, solo existe el interés de reafirmar posturas, tomarlas como verdad única y revelada y desde esa trinchera sesgada aplaudir o atacar a lo que nos parece desde nuestra visión y sentir.

Debemos tener muy claro que lo que se comparte o trasmite son conversaciones en una vía. Publicistas, políticos, prestidigitadores de las ideas, científicos, emprendedores, académicos, todos diversos, cada uno con su verdad e interés se conecta con sus amigos, adeptos y contradictores y algunos llegan hasta construir realidades absurdas y manipuladas que la sociedad termina creyendo y defendiendo a ultranza.

Son tan poderosas las redes sociales que los medios de comunicaciones caen en las mismas mega tendencias mentirosas; la sociedad vuelve esa información el tema de conversación y los que saben manipular los ánimos -cada vez con menos escrúpulos- sacan ventaja tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales, donde las verdades están al servicio de los poderosos, perdiendo su independencia y capacidad de ser el punto neutral de la balanza.

Con las elecciones presidenciales de los Estados Unidos estamos viendo como toda la constelación de estratagemas para desvirtuar al contrincante se está utilizando con todas las formas de comunicación y lamentablemente, tal como nos sucede acá, están llevando al país de las libertades y de las visiones compartidas a la polarización irreconciliable.

Los electores ahora tienen conversaciones de quien es el peor, no por qué su candidato es el mejor. Ya están pasando de contiendas de propuestas y visiones con un contrincante; hoy el trato que se da es de enemigo y como siempre, mientras los del poder hacen su juego, el pueblo destila odio.

En Colombia también lo hemos vivido y aun no aprendemos. Como si fuera poco oír y ver como es el juego de no dejar gobernar, ya hay en nuestro país periodistas que están afirmado que si uno de los candidatos en particular gana las elecciones de los Estados Unidos, van a haber retaliaciones contra Colombia, bajo la absurda premisa de que los colombianos con nacionalidad estadounidense son los que ponen el presidente de ese país.

El provincialismo no es malo pero combinado con esas poses de sabiduría traída de los cabellos es importante y objetivo anotar que nuestro país solo es una estrella en una constelación de oportunidades y problemas de uno de los países más ricos y prósperos del mundo. Este es otro ejemplo de cómo usar la información para generar una tendencia y una noticia falsa para un interés político.

Miremos a Colombia en ese espejo de lo que está pasando y reconozcamos la precariedad de esta realidad para buscar siempre información de hechos; no hagamos eco a quienes con su odio, interés o creencia manipula y desinforma; exijamos más objetividad en los medios, escojamos líderes grandes en ideas y propuestas para seguir avanzando en la igualdad de oportunidades, libre empresa y democracia.