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Analistas 22/05/2022

Para que le alcance la cobija

Ramiro Santa
Presidente Sklc Group

A los votantes, en cualquier elección democrática, les gustaría escoger al mejor contendor y no “al menos peor” y dentro de la lógica positiva de un proceso electoral, indagarían sobre las buenas propuestas, sobre los éxitos alcanzados y los posibles, y por supuesto, se inclinarían por aquello que brindara el bien a los ciudadanos y al país. Seguramente a dichos electores les gustaría conocer acerca de los programas innovadores, los que convocan a las regiones a través de los lideres sociales, empresariales, académicos y espirituales. Ninguno buscaría candidatos que quisieran destruir el aparato productivo, y menos aquellas industrias que son modelo de éxito y de sostenibilidad. Por ejemplo, en Colombia, el sector energético, que, gracias a la generación hidráulica, la más limpia y amigable ambientalmente, y a la eficiente distribución es ejemplo mundial; la minería, que ha sido la fuente de empleo e ingresos para las zonas productoras y el país; o la industria de hidrocarburos - gas, petróleo, petroquímica y derivados - motor de desarrollo de las regiones más apartadas y generador de ingresos para la inversión social y la estabilidad fiscal.

Ciertamente los electores también quieren conocer las ideas sobre lo que se quiere cambiar, lo que NO funciona como son la probidad de los funcionarios del gobierno, la eficiencia en la justicia y todas las formas de conectividad; o lo que preocupa a todo el mundo como son el costo de los combustibles, la energía y la canasta familiar. En materia energética, entender sus planes y proyectos para la sostenibilidad y la autosuficiencia de gas y petróleo. El cuidado de los bosques y la reactivación del campo para lograr la seguridad alimentaria y conocer cómo se apoyarán en la academia y en las iniciativas para los distritos de riego, los créditos por debajo del DTF y la maquinaria e insumos sin impuestos; así mismo conocer los planes para facilitar la creación de empresas con el compromiso y recursos de los gremios, y de las pomposas cámaras de comercio; así mismo la generación de empleo digno y el respeto por los ahorros, las pensiones y la salud de los pensionados.

Sobre el cambio anhelado que se exige en tercera persona y que con un mal liderazgo incineró los bienes públicos y privados durante los paros, que contrasta con lo que sucedió durante la pandemia pues fue evidente como los empresarios de todos los tamaños, el sector salud y los servicios públicos mostraron su talante conservando el empleo y ayudando. Así mismo los empresarios, durante la reforma tributaria, le propusieron al gobierno y posteriormente asumieron 70 % de los impuestos para no afectar la canasta familiar.

Ahora en primera persona del singular la pregunta desde la cotidianidad es, ¿Cuál es mi aporte al cambio?. Ejemplos: soy el motociclista experto que parquea en andenes y sitios prohibidos, uso el carril de las bicicletas, no uso casco y no tengo SOAT; soy el empleado ejemplar que ocupo dos horas laborables al día chateando; soy el ecologista que bota basura al piso, no recojo los desechos de mi mascota y tampoco clasifico la basura; soy una persona amenazada con chofer y escoltas del gobierno y paso por encima de todas las normas; soy un ciudadano honesto que pago soborno; soy el filántropo que contrato extranjeros y les pagó menos; soy el as del volante que hago doble fila y me paso los semáforos; soy el ciudadano del futuro que copio trabajos y exámenes; soy el colombiano ejemplar que maldice su nacionalidad y le echa la culpa al gobierno sin haber votado, ni pagado impuestos. ¿No será entonces que el anhelado cambio está en mí?

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