Analistas

Mujeres, no coman cuento

GUARDAR

Pilar Ibáñez

Toda la vida hemos oído comentarios e historias sobre las mujeres, algunos muy interesantes, pero otros, producto de paradigmas que lastiman. Con la intención de celebrar el día de la mujer, quisiera innovar o romper tres paradigmas que hacen mucho daño y que debemos evitar.

Empecemos por el principio, podríamos decir que un paradigma es una idea preconcebida que se cree como si fuera una ley, como si no fuese posible cambiarla, hasta que alguien llega a demostrar que es posible observar o pensar de forma diferente.

Aunque hemos evolucionado sobre algunas concepciones arcaicas respecto de las mujeres, sigo escuchando a puerta cerrada algunos comentarios que hoy quiero resaltar como falsos. Aquí van tres paradigmas de los cuales debemos liberarnos.

Primer peligroso paradigma, “desde que las mujeres entraron en el mundo laboral, dejaron solos los hogares”; incorrecto. El mundo laboral estaba lleno de empresas inhumanas que trataban a los colaboradores como máquinas sin alma, es por esa razón por la que las mujeres llegaron al mundo laboral, porque hacía falta armonía, responsabilidad, humanidad, amor, compromiso y felicidad.

Así entonces, las empresas empezaron a tener áreas de responsabilidad social, como muestra de preocupación por todas aquellas problemáticas sociales, medioambientales, entre otras; las áreas de Gestión del Talento también debieron cambiar, para preocuparse por el ser.

Esto se nota cada vez que hay un evento de coaching o transformación personal, en donde 80% es mujer. Y aun así las mujeres siguen estando presentes en alma, corazón y cuerpo en sus hogares. Hay que dar crédito a todas estas super heroínas, las que gestionan el tiempo para estar presentes en todo. No estoy diciendo que los hombres no se preocupen por estos temas, pero hoy estoy centrando mi atención en las mujeres.

Segundo, a nivel personal he escuchado que “las mujeres siempre quieren cambiar a los hombres”. Hay que partir de la base que todo el mundo cambia, no es que las mujeres los quieran cambiar, es que cambiar hace parte de la evolución natural de cada ser humano, todo el mundo nace, crece, experimenta, se desarrolla y trasciende. No culpen a las mujeres porque esté en su esencia generar procesos de transformación, porque quieran o esperen mucho más de cada ser, porque quieran un mundo mejor. El cambio es la única constante.

Último y más importante, escucho a menudo que dicen que “entre mujeres se dan duro”; declaración y paradigma peligroso. No estoy muy segura de dónde vino esta idea, pero no es cierta. El problema es que la hemos escuchado tanto que algunas y algunos la creyeron, y como todas las ideas, al creer que son ciertas fueron puestas en práctica.

No todas las mujeres se dan duro, he conocido grupos de mujeres en empresas, que funcionan como un reloj, un nivel de respecto y armonía sincrónico maravilloso, grupos de mujeres que están haciendo eventos de sanación a otras mujeres, que funcionan como una hermandad. Amigas que se cuidan, se apoyan y se aman de forma incondicional.

No es cierto que las mujeres se den duro, he visto miles de peleas de hombres que terminan muy mal, he visto grupos de hombres planeando venganzas contra un compañero de trabajo. Así que no es un tema de género, es un tema de cómo se concibe la cultura, y qué se hace para cambiarla.

Así que no hay que comer cuento, somos lo que creamos que podemos ser, somos mucho más, somos únicas y geniales. Feliz día de Mujer.

Más columnas de este autor
LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés