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Celebra el Día internacional de la Felicidad

Las Naciones Unidas desde 2013 han celebrado el día Internacional de la Felicidad el 20 de marzo “como reconocimiento del importante papel que desempeña la felicidad en la vida de las personas de todo el mundo”. La celebración va en sintonía con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible entre los que se pretende poner fin a la pobreza, desigualdad y cuidado del planeta, con el fin de garantizar el bienestar y la felicidad. 

Este año en Colombia a dicha celebración no solamente se unen personas naturales y ONG, sino también empresarios a través de la comunidad F. 

¿Qué es la Comunidad F? Juan Martín Cardona y Jorge Eduardo Jiménez, CEOs de Inspyra, buscaban transformar a las personas y empresas a través de la felicidad inspirando a empresarios. Cuentan que tras varias reuniones con empresas que se encuentran transformando su cultura y clima organizacional surgió la inquietud de poder conectar con otras empresas que estuvieran en el mismo camino de cambio y transformación, y pudieran sentirse acompañados en el proceso a través de compartir, co-crear y conectar: de allí nace la Comunidad F. Un espacio de networking entre empresarios que hasta ahora inician en la felicidad organizacional y aquellos que llevan ya modelos estructurados de felicidad. 

Apoyando como escritora y conferencista esta iniciativa e invitando a todos los lectores a unirse a la celebración de la Semana F a partir del 20 de marzo, quisiera hacer algunas anotaciones al tema, para aquellos que todavía no están convencidos sobre la importancia del tema en las organizaciones, ya que para algunas empresas el tema de la felicidad sigue siendo un tema esotérico o de moda simplemente, pero no le ven ningún sentido desde el punto de vista de rentabilidad de la operación. 

Primero, debemos decir que esa es una concepción errada de la felicidad: ser feliz, no es estar sonriendo todo el día, sino sentirse conectado con la vida. Es un arte que necesita de trabajo, para el cual se deben aprender herramientas: biológicas, psicologías y neurológicas.

Segundo, la felicidad tiene su ciencia: la felicidad es una materia que viene teniendo estudios científicos de universidades como Harvard y Berkeley. Grandes personajes con doctorados como Marty Seligman y Chris Peterson muestran cómo antes se estudiaba la rabia, la ansiedad, que hacía que las parejas se divorciaran, pero no se estudiaban la compasión, la gratitud, que hace o mantiene a la gente feliz. Hoy existen miles de estudios en la materia: ejemplo de ello, Danny Kahneman, premio Nobel de economía, quien desarrolló un modelo para responder a la pregunta: ¿qué se quiere decir cuando se habla de felicidad?

También mecanismos de medición como los de Ed Diener y Matt Killingsworth, en los que hay respuestas con observación, encuestas, experimentos, etc. 

Tercero, se debe cambiar el paradigma de soy rico o soy feliz: de acuerdo a la historia y al cuento que nos echaron de la felicidad, como un tema de suerte o de ser elegido para ser feliz o no, o que solo había dos opciones ser rico o ser feliz, hizo que muchas personas optaran por trabajar duro durante años, sacrificando todo momento feliz, para que cuando llegara el momento de la pensión ya se iba a poder pensar en el tema como un premio al final del camino. Consecuencia de esto, millones de personas se encontraban en los lugares de trabajo odiando lo que hacían, deprimidos y con altos niveles de estrés y de enfermedades. Después de estudios realizados por científicos y encuestas, ejemplo Mac Lead and Clarke, Gallup, Capital Humano, etc., se halló que la gente feliz aumenta en 31 a 40% la productividad, disminuye accidentabilidad en 48% a 50%, mejora calidad del servicio a usuarios en 15% a 25%, reduce rotación de 33% a 58%, mejora rentabilidad de 15% a 28%, mejora clima laboral de  55% a 90%. En conclusión, la felicidad y la abundancia van de la mano. 

Así que vale la pena invertirle al tema, y por eso los invito a unirse a la celebración de la semana F y a transformar su vida y la de su organización.