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Un partido está unido, el otro, dividido

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Tal como escribió el Sr. Yglesias, los demócratas están notablemente unificados en cuanto a política se refiere. Quieren conservar la reforma a la salud; quieren conservar la reforma financiera (aunque a algunos les gustaría llevarla más lejos); quieren acción respecto al cambio climático, y aunque podrían entrar en conflicto sobre la inmigración, principalmente es más un análisis interno que una división entre facciones del partido.

Esta unidad en la política ha sido ayudada por el moderado éxito del Presidente Obama para alcanzar estas metas. Si se las hubiera visto fácil, el partido podría estar dividido entre los que quieren una acción más radical y los que no tienen prisa; si hubiera fracasado totalmente, el partido podría estar dividido (como estuvo durante gran parte de las últimas tres décadas) entre una facción liberal y una facción ligeramente republicana. Sin embargo, como están las cosas el Sr. Obama se las ha ingeniado para lograr mucho de lo que los demócratas han buscado durante generaciones, pero solo con gran dificultad contra una oposición con políticas de tierra quemada.

Esto significa que el conflicto entre “el ala demócrata del Partido Demócrata” y el ala más partidaria de grandes empresas está relativamente silenciado: el ala liberal sabe que el Sr. Obama ha sacado casi todo lo que podía sacarse, y las políticas reales no han sido del tipo que espantaría al ala menos liberal.

La rabieta de los últimos años de Wall Street también ha ayudado, en cierta forma peculiar, a la unidad del partido. Los banqueros que solían apoyar a los demócratas han respaldado a los republicanos, quejándose todo el tiempo que el Sr. Obama los ve raro; esto ha reducido su influencia sobre los demócratas, dejando entre los que quedaron un consenso operable sobre la regulación y la política fiscal.

¿Cómo importan las personalidades en todo esto? No tanto. Al final, el Sr. Obama implementó el plan de salud de Hillary Clinton, y la Sra. Clinton, de resultar electa, continuará el legado del Sr. Obama. El partido está dispuesto a apoyar a un individuo porque está unificado en cuestiones de política, y no a la inversa.

De hecho, son los republicanos los que necesitan un héroe desesperadamente. Retrospectivamente, necesitaban al Presidente George W. Bush mucho más de lo que se daban cuenta: combinaba lealtad de política para los plutócratas con una manera personal que apelaba a la base, como no lo hace ahora ningún republicano.

Cosas pasan; una recesión en 2016 podría llevar a la Casa Blanca a un republicano, a cualquier republicano. Pero la coalición demócrata no es frágil, mientras que la republicana sí lo es.

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