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Un memorando ilumina el debate sobre el estímulo en EE.UU.

El nuevo artículo de Ryan Lizza sobre la elaboración de políticas en la administración Obama fue publicado en la última edición de The New Yorker.

Uno de los documentos en los que se basa es un memorándum de diciembre de 2008 de Larry Summers (ex director del Consejo Económico Nacional) para el Presidente Obama sobre el tamaño y composición del estímulo; el Sr. Ryan lo compartió conmigo para saber mi opinión, y parte de lo que dije se refleja en su artículo.Lo clave que saqué del memo es que su lectura no se parece en nada a la historia que actualmente cuenta la administración para explicar el tamaño inadecuado del estímulo, que es que ya sabían que debía ser más grande pero que tenían que enfrentar la realidad política (el memo está disponible en NewYorker.com).En cambio, el memo sostiene que un estímulo más abultado sería contraproducente en términos económicos debido a la “reacción del mercado”. Esto es, el Sr. Summers y otros temían a los vigilantes invisibles de los bonos.Y hasta el punto en que aquí hay un juicio político, todo es en la dirección contraria: si el estímulo es demasiado grande, tendremos problemas para achicarlo, pero si es demasiado chico, siempre podemos pedir más al Congreso. Eso fue profundamente ingenuo – y lo dije en tiempo real.Ahora bien, todavía se podría argumentar que las condiciones políticas imposibilitaban un estímulo más grande. Pero ese no era el argumento que se estaba formulando dentro de la administración en ese entonces. No voy a hablar repetidamente sobre esto; ya todo es agua bajo el puente, y en este momento ni uno solo del equipo original sigue ahí. Además, el Sr. Obama definitivamente se ha endurecido – como también lo documenta el Sr. Ryan.Entonces, considérelo un pie de nota en la historia de lo que salió mal.Jared Bernstein El Sr. Bernstein, economista e integrante sénior del Centro para el Presupuesto y Prioridades de Política, hace su mejor esfuerzo para sostener que al Sr. Summers realmente no le preocupaban los vigilantes invisibles de los bonos. Sigue sin ser lo que leí, pero otra vez, es agua bajo el puente. Un problema al interpretar el memo es que se lee como una fusión imperfecta de cosas de varias personas; le dije al Sr. Lizza que me sentí como alguien que analizaba la Biblia textualmente, intentado identificar qué pasajes vienen del autor S, cuáles del autor O y cuáles del autor R. Los pasajes con los que más coincido se ven como R; los que me desagradan probablemente vienen de O.El Sr. Bernstein está en lo correcto en que el desacierto realmente clave fue la noción de que podrían volver a pedir más – un fracaso para entender la naturaleza amargamente partidista de la situación. El Sr. Bernstein escribió en su blog, “On the Economy”, el 23 de enero: “Larry se equivocó, como yo y muchos más, al pensar que sería más fácil sumar que restar. De hecho, la evolución de esta opinión es parte central del mordaz análisis de Lizza, que fundamentalmente es una disección del nivel de partidismo que tenemos actualmente. Es justo decir que muy pocos reconocimos que resultaría esa dinámica”.Y esto me sigue pareciendo totalmente desconcertante y frustrante, porque pensaba que era completamente obvio que necesitaban un éxito tangible en la primera ronda, o nada más sería posible. Y esto, tengo que decirlo, atañe al Sr. Obama. Llegó al mando creyendo, pese a toda la evidencia, que podía trascender el partidismo. Esto fue lo que me preocupó durante todas las primarias, y su renuencia a claudicar esta visión discutiblemente hizo daños importantes en esos cruciales primeros meses.