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Un acuerdo sobre rescates

Los líderes de las 17 naciones de la eurozona se reunieron en Bruselas el 29 de junio y aceptaron que los futuros fondos de rescates sean transferidos directamente a los bancos en problemas, eliminando la necesidad de que los gobiernos se endeuden más. Fue una noticia bien recibida en España, que necesita aproximadamente 100,000 millones de euros para recapitalizar sus bancos en problemas.

La medida fue impulsada por Mario Monti y Mariano Rajoy, primeros ministros de Italia y España, respectivamente, quienes sostuvieron que el euro podría fracasar si sus países quedaban fuera del mercado de bonos debido a su creciente deuda. Entonces, los líderes aceptaron dar flexibilidad al Mecanismo de Estabilidad Europea (una institución que será lanzada a finales de este mes para manejar un fondo de rescate de 633,000 millones de euros) para ayudar directamente a los bancos en problemas. Una condición fue que se debía formar un cuerpo supervisor de los bancos, manejado por el BCE, acercando a la eurozona a la unión bancaria.

La medida provisoria que permite la capitalización directa de los bancos es políticamente riesgosa para los líderes de los países partidarios de la austeridad del norte de Europa, particularmente la Canciller alemana, Angela Merkel, que ha sido criticada por sus oponentes por haber aceptado las inyecciones de efectivo. "Claramente, la Sra. Merkel ha invertido fuertemente en hacer creer a los alemanes que los ha hecho inmunes al sufrimiento externo", escribió el corresponsal John Vinocur en un artículo de opinión para The International Herald Tribune del 1° de julio.

Otros comentaristas sugirieron que aunque el acuerdo fue un paso en la dirección correcta, no fue ni remotamente suficiente. Según una editorial de The New York Times publicada el 29 de junio: "Lo que no abordaron por completo – cosa crucial – es cómo desistir de la aplastante austeridad, impulsada por Alemania, que ha sido impuesta sobre economías más débiles a cambio de ayuda de rescate".