Analistas

Para los líderes de Europa la solución al problema de la deuda sigue siendo esquiva

La cumbre de junio de la Unión Europea (UE) claramente fue una buena sorpresa: de hecho, el bloque latino forzó que cediera la Canciller alemana, Angela Merkel, al menos un poco. ¿Pero fue suficiente?
En un artículo en Internet para Vox, el economista Charles Wyplosz sostuvo, sensatamente, que ni remotamente. "Al final del día, la cumbre representó un ligero movimiento hacia la dirección correcta en lo que respecta a la supervisión bancaria, pero siga atento, aún no sabemos qué es lo que realmente se aplicará", escribió el 30 de junio. "No se dijo nada sobre la tambaleante Grecia, sobre las deudas públicas insostenibles de varios países y no se vislumbró el final de la recesión en un creciente número de países", indicó.

La principal cosa sustancial fue el principio de acuerdo para armar algo parecido a una versión europea del Programa de Activos en Problemas de Estados Unidos (TARP; por sus siglas en inglés), donde los fondos para la capitalización de los bancos serán provistos por un consorcio en lugar de ser prestados a gobiernos ya sobrecargados de deuda. Buena decisión, y los compradores de bonos irlandeses están especialmente contentos. Pero ni siquiera esto surte efecto de inmediato (también algunas compras de bonos, pero no por el Banco Central Europeo – BCE -, así que su tamaño es limitado. Así que véalo como una versión muy pequeña de relajamiento cuantitativo).

Lo que sabemos, incluso para el caso de Estados Unidos, es que el TARP y el relajamiento cuantitativo tal vez bastaron para impedir el desastre, pero no para producir recuperación. – y Europa tiene el problema adicional de una enorme necesidad de realineaciones de competitividad, lo que sería mucho más fácil si el BCE anunciara un relajamiento drástico – cosa que no hizo.
Entonces, no bastó ni remotamente.

No obstante, los mercados se fortalecieron.
Creo que se podría argumentar que fue cierto tipo de anticipo – el presagio de cambios de política más importantes por venir. Ojalá. Pero al igual que el Sr. Wyplosz, sospecho que estamos exagerando ante el simple aunque sorpresivo fracaso de lograr un desastre.

El Hart de la cuestión
Y ahora, pasando a algo completamente distinto: no he visto que alguien lo señale, pero un artículo muy interesante publicado en The New York Times el 24 de junio sobre por qué Microsoft está haciendo su propia tableta fue un ejemplo perfecto de la teoría empresarial de Oliver Hart.

Sólo brevemente: la teoría empresarial del economista de Harvard se pregunta por qué a veces dependemos de los contratos – firmo un contrato con su compañía para que haga mi "widget" – y a veces optamos por el control directo: empleo gente para que fabrique mis "widgets". El Sr. Hart (y otros) afirman que estas cosas dependen crucialmente de nuestra incapacidad para redactar contratos completos, especificando todos los detalles – y que lo incompleto de los contratos puede representar un problema para las decisiones de inversiones. Por ejemplo, si firma un contrato con terceros para que construyan equipo, tal vez no estén dispuestos a invertir en calidad con la creencia de que usará su estatus de comprador único para extraer los beneficios.

Y eso, aparentemente, es exactamente lo que ha estado pasando con Microsoft; su dependencia en otra gente para construir computadoras usando sus programas funcionó muy bien durante mucho tiempo, pero últimamente el enfoque de obsesión por el control de Apple ha estado ganando.

Este artículo fue una excelente base para el tipo de análisis económico del que estaría haciendo más si no estuviéramos en una situación tan desesperada.