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Culpe a la política o a las ciencias económicas por esta crisis perdurable

Jonathan Portes, editor del Instituto Nacional de Investigación Económica y Social de Gran Bretaña, recientemente entabló un debate en Internet con la economista Diane Coyle sobre el estado de las ciencias económicas; dado que mi nombre aparece en los escritos de ambos, creo que debería aportar y agregar otros puntos.

Al Sr. Portes lo provocó la afirmación de la Sra. Coyle de que los macroeconomistas no pueden reclamar autoridad en esta crisis porque el público los desprecia. Tal como señala el Sr. Portes en su blog, la realidad es que la macroeconomía – al menos como él y yo la practicamos – se ha desempeñado espectacularmente en la crisis.

En una publicación del 25 de junio, el Sr. Portes citó un documento de hace tres años del profesor de Harvard Niall Ferguson, que me ridiculizaba como "el hombre de la clase de Principios de Economía" que tontamente creía que enormes déficits gubernamentales podrían no bastar para elevar las tasas de interés en una economía deprimida. Efectivamente, eso es lo que decía la clase de Principios de Economía – y ha sido completamente cierto. La macroeconomía básica IS-LM (que en inglés quiere decir ahorro-inversión, liquidez-dinero) también decía que bajo estas condiciones imprimir mucho dinero no sería inflacionario, y que recortar drásticamente el gasto gubernamental causaría un achicamiento de la economía.
Todo esto se ha vuelto realidad.

Entonces, Principios de Economía ha funcionado bastante bien, y tal vez para reafirmar más el punto, ha hecho exitosas predicciones "fuera de la muestra" – esto es, sobre lo que pasaría bajo condiciones muy distintas a la experiencia normal. Este es el tipo de cosas que producen cambios de paradigma en las ciencias exactas: ¡La luz se dobla! ¡Einstein tiene razón!

Entonces, ¿por qué la sensación de que la macroeconomía es un lío? Diría que es algo esencialmente político. El tipo de macroeconomía que hacemos el Sr. Portes y yo ofende las nociones conservadoras sobre supuestamente cómo deben funcionar las cosas en una sociedad capitalista, así que rechazan la teoría independientemente de lo buena que sea, y apoyan otros puntos de vista y otras personas sin importar lo mucho que se equivoquen. Como resultado, lo único que escucha la gente son discusiones entre economistas encontrados (muchos de los cuales no saben gran cosa de economía). Es un problema importante – pero no es un problema de las ciencias económicas que, otra vez, han sido espectacularmente exitosas.
La otra cosa que me gustaría decir es que la noción de que la microeconomía está en mucho mejor forma es cuestionable, por decir lo menos. Quiero decir, no es que los supuestos subyacentes a la teoría estándar de microeconomía sean, bueno, sean ciertos – ¿maximización de utilidad? ¿En serio? La micro es consistente de una forma en que la macro no lo es, pero en gran parte se la ve mejor como metáfora útil siempre y cuando no se la tome muy en serio.
¿Pero la micro no tiene mucho trabajo empírico sólido? Si – y la macro también.

La diferencia es que principalmente no hay mucha determinación política para negar los resultados empíricos de la micro.
Aún así, en lo que respecta a áreas donde se juega mucho políticamente, como la economía de la salud, se ve la persistencia de puntos de vista políticamente convenientes por muy fuerte que sea la evidencia contraria. Originalmente escuché el término "ideas zombies" en el campo de la atención médica, no en la macro.

Entonces, para regresar al punto original: el hecho es que han sido días de gloria para la macroeconomía estándar, que se ha desempeñado increíblemente bien bajo condiciones de crisis. Si ha escuchado algo distinto, culpe a la política, no a la propia ciencia económica.