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Las perspectivas económicas para 2018

El 2017 fue un buen año. La renta variable ha retornado 20% en dólares con muy poca fluctuación. La corrección más fuerte del índice global de acciones durante 2017 fue de 2%. No es nada. También los bonos se han mantenido firmes. Un índice de referencia muy amplio, el Barclays Multiverse, ha retornado 3,6% en este año. Segmentos de renta fija con más duración o más riesgos de crédito han tenido un retorno mayor.

¿Cuáles fueron los impulsores de estos retornos? Primero, se tiene un crecimiento global más fuerte y sincronizado. El crecimiento en EE. UU. ha acelerado durante el año y la aprobación de la reforma fiscal probablemente signifique que la dinámica siga siendo positiva con un crecimiento entre 2,5% y 3%. Europa sorprendió tanto políticamente como económicamente. El PIB real de la Eurozona se espera que crezca 2,4% en 2017, el crecimiento más fuerte en 10 años.

Las elecciones, sobre todo en Francia, han contribuido al sentimiento positivo. La dinámica económica es robusta con indicadores líderes fuertes. En Europa, el crecimiento económico en 2018 debería ser similar al crecimiento de 2017, entre 2% y 2,5%. Finalmente, las economías emergentes crecerán cerca de 4,5% en 2017, en línea con el crecimiento de los últimos tres años, pero con una contribución más balanceada. Rusia y Brasil se están recuperando después de años difíciles y compensan por una desaceleración ligera en China. En resumen, el crecimiento de la economía global repuntó de 3,2% en 2016 a aproximadamente 3,6% en 2017, y debería de continuar acelerando en 2018. Los riesgos de tener una recesión son muy bajos.

Segundo, hay muy pocas presiones inflacionarias, a pesar de la mejoría económica y el estímulo monetario de los últimos años. Han pasado más de ocho años desde que empezó la recuperación económica después de la gran crisis financiera. En promedio, las fases de expansión en EE.UU. duraron aproximadamente cinco años desde la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, es entendible que algunos inversionistas se pongan nerviosos. Nadie quiere invertir justo antes de la próxima crisis. Es un tema psicológico, no fundamental. Hay evidencia de que este ciclo será más largo que el promedio. Las tasas de interés siguen siendo muy bajas y aún hay pocos excesos de crédito. De las economías principales, EE.UU. parece ser la economía que está más avanzada en el ciclo.

La Reserva Federal ha empezado a reducir su balance y aumentar la tasa de interés, aunque en una manera muy lenta y prudente. A pesar de las subidas, la política monetaria sigue siendo expansiva. La tasa de interés de referencia entre 1,25% y 1,5% sigue siendo negativa en términos reales considerando una inflación cerca de 2%. Una de las preocupaciones principales es que haya más inflación en EE.UU. en 2018. Los catalizadores pueden ser el mercado laboral más ajustado que podría terminar en subidas de los salarios, aumento del precio de petróleo y el mayor crecimiento económico impulsado por la reforma fiscal. Por otro lado, existen factores deflacionistas estructurales muy fuertes, principalmente el avance tecnológico, la globalización y la demografía.

Más competencia, eficiencia y transparencia mantienen los precios bajos. Esto no solo pesa sobre los precios de bienes de consumo, sino también sobre los salarios. Más competencia no solo se refiere a la competencia entre trabajadores de diferentes países y regiones, sino también a la competencia entre maquinas (o robots) y humanos. La inflación podría subir un poco en 2018, pero no esperamos un shock inflacionario. Esperamos dos o tres subidas de tasas en 2018. Esto no debería de poner en peligro la expansión económica. En la Eurozona y Japón, es todavía menos probable que haya presiones inflacionistas y la reducción del estímulo monetario va a ser todavía más lenta.

¿Que significa este escenario para los portafolios en 2018? Nadie tiene una bola de cristal. Lo más importante es la diversificación y la disciplina. Se debe respetar los perfiles de inversión. Recomendamos sobreponderar la renta variable. Deberían continuar las mismas tendencias y liderazgos. La diferencia principal es que los puntos de partido, i.e. las valoraciones, son más elevadas. Para las acciones, esto significa que el retorno total posiblemente sea inferior a 20% del 2017 – con una volatilidad más alta. Es imposible prever el futuro, pero un retorno cerca de 10% parece alcanzable.

En la parte de renta fija, es más complicado. Hablamos muchas veces de una burbuja. Pero la burbuja no se rompe en ausencia de inflación y subidas de tasas fuertes. Se empezaría a desinflar un poco, y nos debería dar un retorno cercano a 2%-3% -o nada tomando en cuenta la inflación. Recomendamos nichos como bonos convertibles, hipotecas y algunos segmentos de los mercados emergentes. 2018 será un año para reducir riesgos en la renta fija – y tal vez seguir buscando retornos más interesantes en inversiones alternativas.