Bolsas

Esperando el rebote

Las turbulencias en las bolsas internacionales continúan. Por un lado, los datos económicos siguen robustos – y más importante aún, el sector corporativo está publicando resultados impresionantes. Por otro lado, los mercados siguen nerviosos por temas políticos.

El conflicto comercial entre EE.UU. y China sigue en el punto de mira. Estados Unidos exige ahora a China reducir el déficit comercial por US$200.000 millones hasta 2020, un nivel altísimo tomando en cuenta que el déficit actual es de US$375.000 millones. EE.UU. exige también la eliminación de subsidios en industrias estratégicas como la robótica, aeronáutica y vehículos eléctricos y la eliminación de restricciones de inversión que afectan a las compañías extranjeras. Con las elecciones de noviembre en el horizonte, esperamos más anuncios populistas. Económicamente, las demandas no tienen ningún sentido. China no quiere tener un superávit comercial y está abierta a fortalecer sus importaciones.

En realidad, una gran parte del déficit comercial de EE.UU. se explica por factores domésticos estructurales. El consumidor americano debería de ahorrar más y la industria debería mejorar la productividad a través de inversiones en tecnología, nueva maquinaria y automatización. Una mejora de la infraestructura del país también ayudaría y la menor carga tributaria ya debería de aportar. Seguimos pensando que las negociaciones entre China y EE.UU. van a ser largas y complicadas, pero después de las provocaciones iniciales, parece que las próximas noticias van a ser logros y compromisos. Esto debería de ayudar a restablecer la confianza de los inversionistas.

Los inversionistas también siguen enfocándose en la inflación y su impacto sobre la política monetaria en EE.UU. El reporte del mercado laboral del mes de abril no debería de cambiar la perspectiva. La tasa de desempleo cayó de 4,1% a 3,9%. Esto muestra que el mercado laboral sigue fuerte, aunque la creación de 164.000 nuevos empleos fue algo menor a los 193.000 esperados.

Más importante, los salarios aumentaron solamente un 2,6%, por debajo del 2,7% esperado. Al mismo tiempo se hizo una revisión de la inflación salarial de marzo, de 2,7% a 2,6%. En resumen, todavía tenemos un mercado laboral muy fuerte con poca inflación salarial. Esto principalmente significa que la Reserva Federal sigue con la normalización de su política monetaria con dos o tres subidas más en este año.

En las últimas semanas también tuvimos muy buenas noticias del sector corporativo. Más de 80% de las empresas del S&P 500 han publicado sus resultados del primer trimestre, y 77% han superado las expectativas.

El crecimiento agregado de las ganancias de 24% es mucho mejor que el esperado y representa el mayor crecimiento desde 2010. Incluso si excluimos el efecto positivo de la reforma fiscal que contribuyó cerca de 7%, vemos una aceleración frente al crecimiento de 14% del último trimestre de 2017.

También es destacable que todas las industrias han superado las expectativas. El mayor crecimiento viene del sector petrolero, seguido de tecnología, materias primas y el sector financiero. La reacción del mercado no ha sido tan positiva. Cuando el sentimiento es frágil, el mercado tiende enfocarse más en los detalles negativos y pierde la perspectiva.

El crecimiento realmente muestra que el mercado ya no está sobrevaluado. Al contrario. La relación precio/beneficio está en 16, por debajo del promedio de los últimos cinco años. Parece que hay compradores fundamentales que se animarán a invertir en cuanto las nubes políticas comiencen a despejar. Además, el posicionamiento de inversionistas institucionales como los CTAs y Hedge Funds se ha visto disminuido notablemente. Ya no hay vendedores técnicos y parece que se está formando un piso.

Finalmente, la economía europea tuvo muy buen desempeño en 2017 con un crecimiento real de 2,5%, el mayor desde la crisis financiera. Este fuerte crecimiento fue acompañado por una apreciación importante del EUR. El primer trimestre de 2018 decepcionó con un crecimiento económico trimestral de solo 0,4%, una desaceleración comparado con el incremento de 0,7% trimestral en el último trimestre de 2017. La desaceleración económica fue acompañada con una disminución en algunos indicadores económicos.

Sin embargo, es importante entender que el crecimiento fue impactado por factores circunstanciales, sobre todo el mal clima con mucho frío, que tiene un impacto importante sobre la construcción y ventas minoristas. El entorno global y los indicadores líderes siguen fuertes y el crecimiento debería de re-acelerar en los próximos semestres.

Por lo tanto, parece que las preocupaciones de los inversionistas y la debilidad del euro sean exagerados. Esperamos que el euro se fortalezca nuevamente en los próximos trimestres y que es una cuestión de tiempo hasta que supere al menos 1.25 frente al dólar. La renovada debilidad del dólar también debería de aliviar las recientes presiones sobre las monedas de los mercados emergentes.