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Buenas noticias en el aniversario de Wall Street

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El mercado alcista de Wall Street está cumpliendo nueve años. En marzo 2009, el S&P 500 llegó a 666 puntos, un número con diferentes significados, que no necesariamente genera confianza. Sin embargo, las bolsas formaron un suelo en los peores momentos de la gran crisis financiera que había evaporado más de un 50% de la capitalización de las bolsas principales. En los últimos nueve años, el S&P 500 retornó más de 300%, o más de 17% anualizado, convirtiéndose en unos de los mercados alcistas más fuertes y más duraderos de la historia.

Al mismo tiempo, sigue siendo un mercado “odiado” por muchos, sobre todo por los que no han participado lo suficiente o los que nunca recuperaron las pérdidas de la crisis. El problema es que ha sido relativamente fácil encontrar una excusa para no invertir, como la crisis de la deuda en la periferia europea, el “Brexit”, la crisis del petróleo o la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, solo para mencionar algunas. En realidad, hubo momentos críticos, pero la economía global y el sector corporativo fueron capaces de capear las tormentas y continuar el camino de recuperación, aunque a un ritmo a veces desesperadamente bajo.

Los inversionistas deberían estar menos preocupados y más animados ahora. Finalmente tenemos una recuperación económica más robusta y sincronizada. Prácticamente no hay riesgos de recesión. Es muy importante recordar que, en casi todos los casos, el mercado alcista solo termina cuando hay una recesión en una economía principal. El problema es que uno nunca puede estar 100% seguro que no haya recesión. Aunque los riesgos son muy bajos ahora, los inversionistas tienen miedo de ser los últimos en unirse a la fiesta.

Solo para aclarar, no recomiendo cambiar la estrategia de inversión completamente. La disciplina es muy importante. Un cambio de perfil (casi) nunca es un buen consejo. Los inversionistas deberían mantener su perfil de inversión relativamente estable. Sin embargo, la recomendación es seguir con una visión positiva para las acciones y sobreponderar la exposición a activos que se benefician del fuerte crecimiento económico.

La corrección de febrero ofreció una excelente oportunidad de compra. El catalizador principal fue el reporte del mercado laboral de enero, publicado el 2 de febrero. El cual fue positivo y no indicó ningún cambio en el entorno económico, pero la subida del crecimiento de los salarios a 2,9% causó temores de inflación. Estos temores fueron completamente exagerados. No se puede negar que haya más presiones inflacionistas, pero no es razonable esperar una subida de inflación rápida y descontrolada, que podrían poner en peligro el mercado alcista. Las subidas de tasas se deben principalmente a una mejoría económica, un factor muy positivo para las acciones, sobre todo en sectores cíclicos.

Después de las turbulencias en febrero, todos los ojos estaban sobre el reporte de empleo de febrero, publicado ayer 9 de marzo 2018. En resumen, el reporte fue muy tranquilizador, casi que no pudo ser mejor para los mercados. Por un lado, la fuerte creación de nuevos empleos (313.000 vs. 200.000 esperados) confirmó que la economía estadounidense es muy robusta. De hecho, la creación alcanzó el nivel más alto desde julio 2016. Esta noticia es muy importante para el presidente Donald Trump y su promesa de creación de empleos. Es otro indicador que confirma la solidez de la economía americana, a pesar de algunas medidas populistas y proteccionistas. Diferentes indicadores señalan un crecimiento de 3% en 2018, posiblemente el más fuerte desde de la crisis financiera.

El reporte también mostró que nuevas personas se están uniendo a la fuerza de trabajo. El ratio de participación subió de 62,7% en enero a 63% en febrero. Lo único “malo” fue que los salarios solo aumentaron un 2,6% anualizado, versus un 2,8% esperado. Adicionalmente, el aumento de 2,9% de enero (¡Que había asustado tanto!) fue revisado a la baja, a 2,8%. Esto es “malo” para los trabajadores, pero muy bueno para los índices de la renta variable, porque nos muestra que efectivamente, los temores inflacionistas del mes pasado fueron exagerados. Consecuentemente, los índices de Wall Street se dispararon más de 1% en la mañana después la publicación del reporte.

Aún es posible que tengamos cuatro subidas de tasas en los Estados Unidos este año, pero la interpretación está cambiando. El principal impulsor no es la inflación, sino el crecimiento económico. El cambio en esta interpretación es bueno para las acciones, y ligeramente negativo para los bonos. En general, los inversionistas deberían enfocarse en segmentos que se benefician más del crecimiento de la economía real. Esto pueden ser acciones en los sectores tecnología, financiero, energía, consumo discrecional o bienes de capital. La retórica alrededor de guerras comerciales pesa sobre el sentimiento de algunos sectores y países que dependen de la exportación, aunque la implementación de los aranceles de importación de los Estados Unidos podría ser más moderada de lo anunciado.

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